Los agricultores califican la situación de «caótica» y «desastrosa» e inciden en la necesidad de que llueva de forma inminente
23/04/2026 a las 21:54h.
Las altas temperaturas que se están viviendo en esta época del año, sumadas a la sequía de los últimos meses, han hecho estragos en los campos de cereal de la región. En estos momentos, los cultivos afrontan una fase determinante, como son los meses de abril y mayo, con la vista puesta en el cielo y en los termómetros. «Caótica», «desastrosa» o «nefasta» son algunos de los calificativos que ponen los cerealistas a la situación que se vive en los campos de Castilla y León, ante una futura cosecha en la que muchos, incluso, ya apuntan a los seguros. Los agricultores inciden en que las parcelas sembradas necesitan agua de forma urgente, además de una bajada de las temperaturas que dé un respiro, pero las previsiones no albergan muchas esperanzas y ya se empieza a notar hasta visualmente en algunas parcelas.
«Necesitamos que llueva, que llueva urgentemente, como agua de mayo que se suele decir. El cultivo se está secando. Ahora mismo, aguantan las tierras más frescas, las que tienen barro abajo que guarda más la humedad, pero todo el terreno que no tiene barro no aguanta, está seco», defiende Raúl del Brío, agricultor de la provincia de Salamanca. Augura que como las cosas sigan igual «va a ser un auténtico desastre».
En Segovia, Álvaro Pajares se posiciona de forma similar, incidiendo en que este año el cereal «viene malísimo», al sumar a la sequía de los últimos meses, el calor y «tanto aire». En esta línea, asume que ha sido un ciclo en el que «ha llovido mucho», pero las precipitaciones no han llegado «cuando se necesitan, sino a destiempo», recordando que «ahora mismo estamos en la llave del año, en abril y mayo, cuando se marca la tendencia de cómo será la cosecha». En la provincia de Valladolid, en la zona de Cigales, Mateo Muñoz va más allá y califica la situación como «caótica». Al respecto, añade que en esta campaña «está todo en contra, ya hasta el tiempo». En las parcelas que observa en su zona, pronostica que esta situación provocará que «los cereales se van a espigar muy bajos, se aprieta la planta y la cosecha puede ser de seguro integral».
Muñoz explica que las lluvias copiosas en invierno no salvan al cultivo al coincidir cuando la planta es demasiado pequeña. «En ese momento la planta no ha enraizado, es como si a un bebé le dieras mucha agua, pues no puede beber tanta, sino de poco en poco, pero cuando ya eres mayor necesitas un garrafón». Considera que lo deseable en estos momentos es que «caigan 20 o 30 litros y no caliente demasiado», circunstancia que, de momento, las previsiones no vislumbran de inmediato.
Raúl del Brío recuerda que la cosecha está «en un momento crítico total, ahora mismo se está jugando todo. Como siga como vamos ahora mismo, va a ser nefasta». En este sentido, alude tanto a la cebada como al trigo. Puntualiza que la cebada pasa un momento peor. «tiene que venir todo muy favorable para que se salve, porque está de desastre, está fatal. El problema más grande que tiene es que el exceso de agua del invierno que ha podrido las raíces y, ahora, viene todo lo contrario, y al no tener casi raíces, no tiene defensa, y se muere». En cuanto al trigo, considera que el cultivo «tiene más aguante», porque generalmente se siembra antes y en otras condiciones diferentes. «Se abona más, está más defendido, el trigo siempre tiene más aguante que la cebada», precisa del Brío.
La situación también preocupa, recalca, en la ganadería. «Veníamos de una primavera de pastos que se presentaba extraordinaria y se está quedando en nada de nada. Estamos metiendo el ganado a aprovechar lo poco que tenemos, porque se lo lleva el tiempo», describe el agricultor salmantino.
Álvaro Pajares lamenta que en el momento actual «encima se junta, si el año pasado hubo una gran cosecha y no se sacó, pues si la hay mala, imagínate», abriendo el melón de la baja rentabilidad de los cereales en el último año. Su compañero de Cigales, también se posiciona en esta línea, al reseñar que «entre que está de capa caída el precio, de capa caída la cosecha, si el año pasado con buena cosecha no cuadraron las cuentas, ¿este año qué hacemos?». Mateo Muñoz ironiza en el sentido de las pérdidas: «Entre nosotros nos decimos, si al final no van a ser muchas, viendo a cuánto se está pagando el cereal». En este contexto, Raúl del Brío reafirma las tesis anteriores poniendo el foco en que «el tiempo se lo está llevando todo y encima no vale dinero, y encima los costes son muy caros. Está muy mal, en todos los sentidos, lo mires por dónde lo mires», concluye, a la vez que traslada que es un sentir más que generalizado entre los cerealistas de la comunidad autónoma.
El cereal sigue en caída y continúa cotizando a la baja en las diferentes lonjas de la región. «Los precios están mal porque sigue habiendo mucha mercancía en los almacenes, sigue viniendo mucho producto al puerto, la situación internacional tampoco nos ayuda nada. Entonces, el mercado está muy pesado, no hay demanda, los compradores no quieren comprar y los vendedores lo almacenan», así define Raúl del Brío, también vocal en la lonja de Salamanca, la situación de precios. Al respecto, apunta a que hay un gran número de agricultores que están dejando el producto para el año que viene porque «según se presenta la cosecha, de momento, que es mal, optan por dejar el cereal del año pasado, lo guardan, para esperar que suba un poco el precio. Si no hay cosecha este año, que es lo que parece, se supone que subirá la cotización». En la lonja de León, está semana los precios en el cereal se han contenido, con bajada en el trigo. En cualquier caso, confirman también que «el nerviosismo va en aumento por las expectativas para la nueva cosecha de cereales de invierno, que podría suponer una merma importante de rendimientos».
En lo que se refiere al ganado, del Brío defiende que el vacuno sigue «bien», a pesar de que ha ajustado el precio algo a la baja en las últimas semanas, aunque defiende que son descensos «leves». En el porcino blanco, el vocal de la lonja de Salamanca precisa que sigue arrastrando el tema de la Peste Porcina Africana, que considera es «un handicap muy difícil de arreglar». Un mercado que, según del Brío, se ve muy resentido si no funcionan las exportaciones. Por el contrario, matiza que el ibérico continúa en un buen momento de precios, alegando que «hay poco ganado y está muy buscado y tiene buena cotización».