Hubo una vez que Madrid tenía un edificio que aparentaba una torre de papeles dispuestos de cualquier manera, uno encima del otro, similar al estilo de faldas de las torres asiáticas. Se trataba de 'La pagoda', que en realidad era la sede de Laboratorios JORBA, demolida en 1999 en las cercanías de Avenida de América en medio del descontento de los ciudadanos que valoraban la particularidad de su estructura, la cual llegó a ser reconocida por el Museo de Arte Moderno en Nueva York (MoMA).Seguir leyendo....
Hubo una vez que Madrid tenía un edificio que aparentaba una torre de papeles dispuestos de cualquier manera, uno encima del otro, similar al estilo de faldas de las torres asiáticas. Se trataba de 'La pagoda', que en realidad era la sede de Laboratorios JORBA, demolida en 1999 en las cercanías de Avenida de América en medio del descontento de los ciudadanos que valoraban la particularidad de su estructura, la cual llegó a ser reconocida por el Museo de Arte Moderno en Nueva York (MoMA).
Diseñada por el español Miguel Fisac, contenía los almacenes, la producción y las dependencias administrativas de la farmacéutica. Reconocida por su torre de oficinas en la que cada planta estaba girada 45º respecto a la anterior, gracias a una transición entre planta que se apoyaba en una superficie replegada en forma de hiperboloide (las figuras triangulares y curvadas entre las plantas) para que destacar a los ojos de los conductores mientras salían de la capital.
Fue construida en 1965 y en realidad está conformada por dos naves rectangulares. La segunda, encerraba una torre de oficinas que se haría famosa por parecerse a las tradicionales pagodas asiáticas, que inspiran su nombre. Además, su creación se remonta a una época en que Madrid pretendía construir edificios dignos de protección, en este caso, aprovechando un terreno elevado al lado de la A-2, pero que después fueron cayendo. Un año antes del cambio de siglo, el nuevo propietario quiso aumentar la superficie edificada, por lo que solicitó una licencia para demoler.

Su arquitecto fue el español Miguel Fisac, quien perteneció a la organización Opus Dei durante años.jpg / Gato por Madrid
Así se convirtió en un recuerdoEn pleno verano madrileño, comenzó su caída, a pesar de protestas de jóvenes arquitectos y la insistencia del Decano del Colegio de Arquitectos de Madrid. Fisac argumentó que se trataba de una venganza por parte del Opus Dei en su contra, porque había abandonado la organización años antes. Alegaba que querían destruir su imagen como persona y como profesional. Más de 20 años después, no se sabe con certeza, pero algunos coinciden en que si Fisac hubiera tenido la influencia necesaria, su obra hubiera sido conservada, ya que no consiguió que se incluyera en el catálogo de edificios protegidos del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997.
En cualquier caso, el Ayuntamiento de Madrid concedió el permiso, en medio de una votación misteriosa. El entonces gerente municipal de Urbanismo, Luis Armada, afirmó que el resultado fue unánime, pero cuatro de los siete vocales que participaron lo desmintieron.

Alzado lateral de 'La Pagoda' diseñada por Miguel Fisac / Fundación Fisac
Sea por conspiración o, para otros, por la ceguera e insensibilidad frente a un patrimonio digno de protección. A ello se le suman intereses económicos, ya que poder construir otro edificio con más superficie útil supondría una gran ganancia, como recoge Architectural Digest España. Así, la versión oficial se justifica en la especulación inmobiliaria y la negligencia administrativa.
Y es que su derrumbamiento también se enmarca en una burbuja inmobiliaria, que trajo recesión económica, dificultades para acceder a una vivienda propia y acabó con edificios únicos como esta torre. Quizá por esto y por el descontento popular, el Ayuntamiento optó por ofrecerle a Fisac que reedificara 'La Pagoda' en otra ubicación, pero él se negó.

Protestas en julio de 1999 por el derribo de 'La Pagoda'.jpg / Gato por Madrid
Tan icónico que llegó a Nueva York'La Pagoda' fue uno de los tres proyectos españoles que llegaron al MoMA en 1979 para la exposición Transformation in Modern Architecture, celebrada en Nueva York (Estados Unidos), muestra de la gran influencia de Fisac.
Por este tipo de reconocimientos, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) se manifestó en contra de que la demolieran. Aunque no sirvió para evitarlo, sentó el precedente para conservar no solo edificios históricos, sino también modernos, marcando una tendencia que se mantiene hasta el día de hoy, a través de planes propuestos por los mismos ayuntamientos.