España se transformará durante unos 90 segundos en el mejor enclave del mundo para observar la corona solar
España se prepara para el primer eclipse total de Sol en 121 años: así podrás verlo con seguridad
El eclipse solar del próximo 12 de agosto inaugurará una serie de tres fenómenos astronómicos que tendrán lugar en España entre 2026 y 2028, ofreciendo a la comunidad científica una oportunidad sin precedentes para estudiar la física del Sol desde condiciones naturales únicas. La península Ibérica se transformará durante aproximadamente 90 segundos en el mejor enclave del mundo para observar la corona solar y profundizar en el conocimiento de las interacciones entre nuestra estrella y la Tierra.
La Agencia Espacial Europea (ESA) ha comparecido este miércoles ante los medios para destacar la trascendencia científica del acontecimiento, que será visible en gran parte de Europa y el Atlántico Norte. La franja de totalidad atravesará Groenlandia, Islandia, una pequeña zona del noreste de Portugal y España, donde el fenómeno podrá contemplarse en torno a las 20:30 peninsulares, recorriendo el país de oeste a este hasta las Islas Baleares con condiciones de observación extraordinariamente favorables.
Se trata del primer eclipse total visible desde la península en más de 100 años, ya que el último registrado en territorio español ocurrió en 1959 y únicamente pudo observarse desde Canarias. Los investigadores pretenden aprovechar este evento para explorar procesos que determinan el clima espacial y servir como catalizador del interés social por la ciencia y la tecnología espacial.
La directora científica de la ESA, Carole Mondell, ha subrayado cómo este evento natural puede conectar el interés y la curiosidad de la sociedad con las principales misiones espaciales que lidera la agencia europea. Entre ellas destaca Solar Orbiter, el laboratorio científico más complejo enviado jamás al Sol, que captura imágenes desde una distancia sin precedentes para desentrañar incógnitas sobre la física solar.
La misión Smile estudia cómo responde nuestro planeta al viento proveniente del Sol, mientras que Proba-3 es capaz de simular eclipses solares artificiales para profundizar en el conocimiento de la corona solar. Estas tres misiones espaciales complementan las observaciones terrestres y permitirán comparar datos obtenidos desde diferentes perspectivas durante el fenómeno del 12 de agosto.
La ESA ha organizado numerosas actividades que combinan conocimiento científico, participación ciudadana y divulgación educativa. Entre ellas figura una retransmisión en directo del eclipse desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre, en Teruel, durante la cual los investigadores explicarán la relevancia científica del acontecimiento en tiempo real.
También se celebrará una observación pública desde la ciudad de León en colaboración con el Ayuntamiento y la Universidad, buscando acercar este momento histórico y efímero a millones de personas que mirarán al cielo cuando la Luna se sitúe entre la Tierra y el Sol, bloqueando la mayor parte de su luz y permitiendo observar la atmósfera incandescente de nuestra estrella.
Pedro García Lario, científico del telescopio espacial Gaia y miembro del Comité Asesor sobre Eclipses de la ESA, ha destacado que la diferencia entre las zonas donde el eclipse se verá parcial y aquellas de totalidad es "el día o la noche". Únicamente se hará completamente oscuro en los lugares donde el Sol quede ocultado al 100%, lo que justifica que se prevean unos 10 millones de desplazamientos ese día.
El investigador ha señalado también los numerosos desafíos que supone el evento: desde cuestiones de seguridad relacionadas con el calor o el riesgo de incendios, hasta problemas de movilidad por los flujos de tráfico muy intensos que se registrarán durante las horas previas y posteriores, sin olvidar las precauciones de salud ocular necesarias para una observación segura del fenómeno.
Rocío Guerra, responsable de la misión Smile de la ESA, ha destacado las oportunidades y ventajas que ofrece la contemplación directa de un eclipse desde la Tierra. La posibilidad de utilizar tecnologías e instrumentos que no están disponibles todavía en las naves espaciales que exploran el Universo convierte este acontecimiento en una ocasión única para complementar los datos obtenidos desde el espacio con observaciones terrestres de alta precisión.