Una avería en el sistema de refrigeración ha cerrado las puertas del Museo Geominero de forma temporal. La medida se adoptó el 26 de junio y se prolongará hasta nuevo aviso: una incidencia que coincide con un momento especialmente simbólico. El centro está celebrando el centenario de la sala que alberga sus colecciones, uno de los espacios científicos más singulares de Madrid. De esta forma, la clausura deja en suspenso el acceso a la exposición permanente y a la muestra Un siglo entre millones de años, inaugurada el pasado 28 de mayo. Por el momento, tal y como ha podido saber EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, su reapertura aún tardará: "No hay fecha prevista de momento". Seguir leyendo....
Una avería en el sistema de refrigeración ha cerrado las puertas del Museo Geominero de forma temporal. La medida se adoptó el 26 de junio y se prolongará hasta nuevo aviso: una incidencia que coincide con un momento especialmente simbólico. El centro está celebrando el centenario de la sala que alberga sus colecciones, uno de los espacios científicos más singulares de Madrid. De esta forma, la clausura deja en suspenso el acceso a la exposición permanente y a la muestra Un siglo entre millones de años, inaugurada el pasado 28 de mayo. Por el momento, tal y como ha podido saber EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, su reapertura aún tardará: "No hay fecha prevista de momento".
El Geominero, dependiente del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), es un museo estatal dedicado a conservar, estudiar y divulgar el patrimonio geológico, mineralógico y paleontológico. Sus fondos reúnen 108.000 ejemplares. Y cerca de 19.000 forman parte de la exposición permanente, distribuida en 250 vitrinas: más de 6.000 minerales, 13.000 fósiles, un centenar de rocas y alrededor de 50 meteoritos. Su historia comenzó mucho antes de que el centro adquiriera su forma actual. El origen de las colecciones se remonta a 1849, cuando Isabel II creó la Comisión para formar la Carta Geológica de Madrid y la General del Reino. Los materiales recogidos durante los trabajos de cartografía fueron pasando por distintas sedes hasta instalarse en el edificio del número 23 de la calle Ríos Rosas, cuya construcción comenzó en 1921.

Los fósiles invertebrados y la flora constituye la colección más numerosa del Geominero, con 46.490 ejemplares catalogados. / ARCHIVO
La fecha que ahora se conmemora es el 24 de mayo de 1926. Aquel día, Alfonso XIII inauguró la gran sala durante el XIV Congreso Geológico Internacional. Las colecciones quedaron emplazadas definitivamente allí en 1927. El ingeniero de minas Primitivo Hernández Sampelayo participó, junto al arquitecto Francisco Javier de Luque, en la concepción del museo y en la organización de sus fondos. Tras una etapa de renovación iniciada en los años 80, el espacio fue reinaugurado en 1989 y adoptó su nombre oficial actual.
La sala es parte esencial de la experiencia. Concebida como una nave de 19 metros de altura, combina una estructura monumental con balconadas, hierro, vidrio y vitrinas históricas. Bajo su cubierta acristalada, minerales, fósiles y rocas construyen un recorrido por millones de años de historia terrestre y por más de siglo y medio de investigación geológica en España. El programa del centenario buscaba reforzar esa doble condición de archivo científico y espacio cultural. La exposición conmemorativa reúne meteoritos, lavas, estromatolitos, fluoritas, ópalos, microfósiles e incluso un huevo de dinosaurio. El calendario anual incorpora además conciertos, visitas guiadas, exposiciones temporales y actividades educativas. La celebración arrancó con la visita de Felipe VI el 28 de mayo, 100 años después de que Alfonso XIII presidiera la apertura de la sala.

La colección de gemas consta de 161 ejemplares facetados y tallados. / ARCHIVO
Por el momento, el museo no ha anunciado cuándo podrá retomar la actividad ordinaria. La reapertura dependerá de la resolución de la avería y deberá ser confirmada por los canales oficiales del IGME-CSIC. Hasta entonces, uno de los grandes gabinetes de historia natural de Madrid permanece fuera del alcance de sus visitantes justo cuando cumple un siglo mostrando que, frente al tiempo geológico, 100 años son apenas un instante.