Hace unos meses Joma sorprendía lanzando una zapatilla cuyo precio de venta al público ascendía nada más y nada menos que a 300 euros, registro a la altura de los modelos más top del mercado internacional. Un movimiento que hay que analizar más allá de lo que ofrece la propia zapatilla, ya que este mensaje de la casa toledana es toda una declaración de intenciones. Y es que Joma quiere sondear cómo le marcharía compitiendo de tú a tú con los fabricantes más prestigiosos de la industria.