“¿Qué va a hacer el equipo este año? ¿Cómo ves la plantilla? Floja, ¿no? ¿A ti te gusta?”. El verano no llega a ser completamente verano hasta que un cordobesista le hace a otro esa pregunta. Lo de antes de esas preguntas son las vacaciones escolares y el fin del fútbol, que este año no fue tal, ya que nos salvó el Mundial y con él llegó el escándalo montado por la selección española. Por cierto, más de una camiseta de España, la buena, la blanca, por El Arcángel en la presentación del Córdoba CF de la 2026-27 ante su afición. Porque todo cambia y todo sigue igual, también el nombre de la casa del Córdoba CF. Tan sólo que lo que antes era nombre ahora es apellido, por aquello que modernamente llaman naming y que no deja de ser un patrocinio sin más ni más. El vil dinero, ese tan controlado ahora para realizar las plantillas y que en el Córdoba CF parece inamovible, se haga lo que se haga, se venda lo que se venda y se ingrese lo que se ingrese. Al menos antes podíamos hacer números. Ahora, con la modernidad y el 0% de accionistas minoritarios, ni eso nos ha quedado.
“¿Qué va a hacer el equipo este año? ¿Cómo ves la plantilla? Floja, ¿no? ¿A ti te gusta?”. El verano no llega a ser completamente verano hasta que un cordobesista le hace a otro esa pregunta. Lo de antes de esas preguntas son las vacaciones escolares y el fin del fútbol, que este año no fue tal, ya que nos salvó el Mundial y con él llegó el escándalo montado por la selección española. Por cierto, más de una camiseta de España, la buena, la blanca, por El Arcángel en la presentación del Córdoba CF de la 2026-27 ante su afición. Porque todo cambia y todo sigue igual, también el nombre de la casa del Córdoba CF. Tan sólo que lo que antes era nombre ahora es apellido, por aquello que modernamente llaman naming y que no deja de ser un patrocinio sin más ni más. El vil dinero, ese tan controlado ahora para realizar las plantillas y que en el Córdoba CF parece inamovible, se haga lo que se haga, se venda lo que se venda y se ingrese lo que se ingrese. Al menos antes podíamos hacer números. Ahora, con la modernidad y el 0% de accionistas minoritarios, ni eso nos ha quedado.
Rematar la plantillaNo tiene mala pinta el Córdoba CF actual, aunque todo sugiere el detalle del remate de plantilla tras las 13 caras nuevas (14, pero una se ha ido a Ponferrada). Quizá un jugador por línea, pero muchos andan con la mosca detrás de la oreja y se huelen que podría no llegar nadie más. “Si te dejan, al vestuario le tienen que añadir metros para meter a 35 tíos”, comentaba un aficionado a otro en la grada. En verano, nunca parecen suficientes los fichajes realizados por tu club y es difícil echar la ilusión a volar, sobre todo si no hay nombres que echarse a los ojos y al oído, como suele ocurrir en este Córdoba CF de los últimos años, salvo -curiosamente-, el verano de Segunda RFEF, que sí se veían y se oyeron nombres que no correspondían a la categoría, triste, en la que le tocó embarrarse al Córdoba CF.

Aficionado con la camiseta de España en El Arcángel durante el Trofeo Puertas de Córdoba. / Manuel Murillo
El verano también da para comprobar cómo va creciendo, año tras año, la costumbre del “aficionado de temporada”. No de temporada de fútbol, sino de momento. Aparecen por la grada en un partido, puede que sólo para la presentación del equipo, puede que sólo para un partido de Liga al que “no va nadie”. El caso es que aparecen demasiadas caras nuevas, de semana a semana. Ya se vio en Liga en los últimos años y ahora ocurre, incluso, en verano, cuando no hay competición oficial. Habrá que comprobar, de nuevo, cuántos de esos 17.370 abonados que se conseguirán, un año más, hacen absentismo -palabra de moda, políticamente hablando- en El Arcángel en esta temporada 2026-27.
Hay humos y humosTambién fueron novedad las zonas de fumadores habilitadas por el Córdoba CF en las gradas del coliseo ribereño. Los exfumadores las agradecemos especialmente, ya se sabe, no hay fe más turra que la del converso.

Los seguidores sevillistas se hicieron sentir en El Arcángel. / Manuel Murillo
En definitiva, nada cambia. Ni tan siquiera eso de mencionarle al vecino a los sevillistas que visitan El Arcángel cuando la cosa se pone tiesa. Una costumbre, por rancia y fea -como mínimo- que debería erradicarse en forma de aviso impreso en el carnet de abonado. Son tantas caras nuevas, año tras año, que no sabe uno ni de dónde vienen ni a lo que van. A los de siempre no hay que decirle esto ni otras muchas cosas. Lo ven ellos mismos, año tras año.
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