Apenas ha pasado un mes desde que el Ayuntamiento de Badalona clausuró definitivamente el popular aparcamiento situado frente a la estación de Rodalies y junto a la playa, pero sus efectos ya se dejan notar entre quienes frecuentan la zona. El consistorio cerró el recinto el pasado 23 de junio al tratarse de unos terrenos calificados urbanísticamente como zona verde, una condición que impedía mantener su uso como estacionamiento. Un mes después, los chiringuitos de la zona explican a EL PERIÓDICO cómo añoran el aparcamiento y la Federació d'Associacions Veïnals de Badalona (FAVB) asegura que "no va a contentar a nadie", pese a avalar el cierre como cumplimiento de la regulación urbanística.Seguir leyendo....
Apenas ha pasado un mes desde que el Ayuntamiento de Badalona clausuró definitivamente el popular aparcamiento situado frente a la estación de Rodalies y junto a la playa, pero sus efectos ya se dejan notar entre quienes frecuentan la zona. El consistorio cerró el recinto el pasado 23 de junio al tratarse de unos terrenos calificados urbanísticamente como zona verde, una condición que impedía mantener su uso como estacionamiento. Un mes después, los chiringuitos de la zona explican a EL PERIÓDICO cómo añoran el aparcamiento y la Federació d'Associacions Veïnals de Badalona (FAVB) asegura que "no va a contentar a nadie", pese a avalar el cierre como cumplimiento de la regulación urbanística.
El solar, con capacidad para cerca de 200 vehículos, llevaba años funcionando como 'parking'. Antes de su cierre definitivo, el Ayuntamiento ya había eliminado el pago de la antigua zona azul al considerar que no podía seguir cobrando por estacionar en unos terrenos protegidos. El espacio permanece ahora cerrado a la espera de convertirse en una zona destinada a la práctica deportiva.
En el chiringuito Karamba, situado justo enfrente del antiguo aparcamiento, aseguran que la medida ha tenido un impacto directo en la actividad del negocio."Los sábados y domingos la faena ha bajado mucho", explica Moha, uno de los trabajadores, que compara la afluencia de este verano con la del año pasado y atribuye buena parte de la caída de clientes a la desaparición del aparcamiento.

El chiringuito Karamba, uno de los negocios que asegura haber notado el cierre del antiguo aparcamiento. / Edu Gil
La misma sensación tienen en Banys La Pista, un espacio donde los aficionados a los deportes náuticos guardan tablas de surf, kayaks y otro material. Josep, uno de los trabajadores, reconoce que muchos usuarios encontraban mucho más cómodo acceder cuando podían estacionar a pocos metros."También hemos notado nosotros la bajada de trabajo, sobre todo en los clientes que vienen a recoger su tabla", explica. En su caso, el cierre también ha alterado su rutina diaria. Antes podía desplazarse en coche, dejar a sus hijos en el colegio y continuar hasta el trabajo. Ahora ha tenido que reorganizar sus desplazamientos y utilizar el autobús.
Enrique Lara, responsable de la Taula de Mobilitat i Accessibilitat de la Federació d'Associacions Veïnals de Badalona (FAVB), considera que el cierre es una consecuencia del cumplimiento de la normativa urbanística más que una decisión política. Aun así, reconoce que se trata de una medida que genera malestar entre la ciudadanía. "Es un tema que no va a contentar a nadie", admite, aunque entiende que mantener un aparcamiento en unos terrenos calificados como zona verde podía acarrear problemas legales.

Aspecto actual del antiguo aparcamiento de la playa de Badalona, cerrado desde el 23 de junio y pendiente de convertirse en una zona deportiva. / Edu Gil
"Era un parking que se llenaba mucho"Mientras prepara la sombrilla para cumplir con su rutina diaria de pasar la mañana en la playa, José Luis, un jubilado que lleva toda la vida viviendo en Badalona, recuerda cómo ha cambiado este rincón del litoral a lo largo de los años. "Primero era gratuito, luego lo hicieron zona azul para favorecer la rotación de vehículos, porque algunos restaurantes se quejaban de que la gente dejaba el coche todo el día, y después lo volvieron a hacer gratis", explica. "Esto se llenaba mucho y la gente se aprovechaba", añade.

José Luis, vecino jubilado de Badalona, durante su habitual mañana en la playa / Edu Gil
A su juicio, la proximidad del aparcamiento hacía mucho más fácil que muchos usuarios llegaran a la playa cargados con mesas, sillas, neveras y otros enseres para pasar la jornada. "Por la tarde parecía que algunos montaban un camping en la playa", recuerda José Luis, una escena que, según afirma, era frecuente durante el verano.
Una percepción que comparte José, vecino del barrio, que pasea a diario a su perro por el paseo marítimo. Asegura que desde que el aparcamiento cerró ha disminuido notablemente la presencia de ese "mobiliario" que antes era habitual en la arena. "Ahora traer todo eso es mucho más complicado y se nota la diferencia", afirma. No obstante, considera que este cambio no se debe únicamente a la desaparición del aparcamiento. También apunta a la instalación, hace un mes, de un módulo permanente de la Guardia Urbana en la playa, una medida impulsada por el Ayuntamiento para mejorar la convivencia y prevenir conductas sancionables en la arena.
Los vecinos plantean alternativasMientras tanto, algunos vecinos ya plantean alternativas. Jordi, que también pasea cada mañana a su perro por la zona, considera que, una vez descartado el estacionamiento de coches, el Ayuntamiento debería ampliar las plazas para motocicletas. "Ahora que no dejan aparcar coches, al menos que la moto sí", reclama. Según explica, el espacio actual apenas permite estacionar unas ocho motos y asegura que es habitual ver sanciones cuando se supera esa capacidad. "Hay que favorecer el espacio para los motoristas", añade.

Jordi, vecino de Badalona, durante uno de sus habituales paseos con su perro por el paseo marítimo. / Edu Gil
Más crítico se muestra Francisco, otro vecino jubilado que observa el paseo desde un banco frente al mar. Cree que el cierre del aparcamiento evidencia una falta de movilización ciudadana. "Cuando nos hacen pagar por aparcar o nos cierran un parking, lo que hay que hacer es salir a la calle y protestar. Es la única manera", sostiene, antes de lamentar que "la gente ya no tiene ese pensamiento colectivo" y que, a su juicio, "la sociedad se ha vuelto mucho más egoísta", zanja.
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