El Ayuntamiento, encabezado por Lorena Silvent, quiere aprovechar el 28J para anunciar una herramienta estratégica que permita diagnosticar, reconocer y acompañar mejor la realidad del colectivo LGTBI en el municipio
Catarroja quiere aprovechar la conmemoración del Día del Orgullo para dar un paso que va más allá de la programación institucional del 28 de junio. El Ayuntamiento, encabezado por la alcaldesa Lorena Silvent, trabaja ya en la preparación de lo que será el primer Plan LGTBI del municipio, una herramienta estratégica con la que pretende dotarse de un diagnóstico propio y de una hoja de ruta estable en materia de diversidad, igualdad y derechos.
La iniciativa arrancará con un diagnóstico externo, similar al que se realiza en los planes de igualdad, para conocer en qué punto se encuentra el municipio, detectar necesidades concretas y definir futuras líneas de actuación. La intención del consistorio es que ese trabajo permita llegar a final de año con una base estratégica ya definida.
Silvent enmarca este proceso en una idea clara: «Las personas LGTBI siempre han formado parte de nuestra sociedad, de nuestros pueblos y de nuestra vida cotidiana. La obligación de las instituciones no es descubrir esa realidad, sino reconocerla, protegerla y acompañarla con herramientas útiles».
Del gesto a la planificación
Ese es precisamente el cambio de escala que busca el gobierno local. La programación del Orgullo 2026, que se desarrollará entre el 15 y el 30 de junio, incluirá acciones de visibilidad en edificios municipales y calles, actividades culturales en la biblioteca, un stand informativo, la lectura del manifiesto institucional y contenidos específicos en redes sociales. Pero el mensaje que quiere lanzar el Ayuntamiento es que la sensibilidad hacia el colectivo no puede agotarse en una campaña o en una fecha concreta.
La preparación de un plan estratégico permitiría pasar de la visibilidad a la planificación. Es decir, convertir una posición política favorable a la diversidad en un instrumento útil para conocer mejor la realidad del municipio y actuar con mayor continuidad. En la práctica, se trata de que el reconocimiento institucional no se limite a acompañar el Orgullo, sino que se traduzca en una herramienta de trabajo.
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Una herramienta para escuchar y actuar mejor
En esa línea, la concejala de Igualdad y Feminismo, Beatriz Sierra, subraya que «un Plan LGTBI no es solo un documento: es una herramienta para escuchar, diagnosticar y actuar mejor. Nos permite pasar de la sensibilidad institucional a una hoja de ruta concreta».
Desde el gobierno local insisten, además, en que este tipo de planes no solo sirven para prevenir discriminaciones, sino también para reconocer y empoderar a un colectivo que ha estado siempre presente en la sociedad, aunque no siempre con el mismo respaldo institucional. La idea de fondo es clara: las personas LGTBI no constituyen una realidad nueva, sino una parte cotidiana y permanente de la vida social que las instituciones deben reconocer desde las políticas públicas.
Con este paso, el Ejecutivo local quiere situar el Orgullo no solo como una cita reivindicativa y simbólica, sino también como el marco en el que empezar a construir una política municipal más estable en materia LGTBI. Una forma de pasar del gesto al compromiso y de la declaración institucional a una herramienta concreta de reconocimiento y acción pública.