Combinan lo mejor del minimalismo de los noventa y ese toque moderno dosmilero que resulta irresistible.
La moda nunca deja de mirar al pasado y, esta vez, ha decidido recuperar una de las estéticas más icónicas de los años 2000. El llamado estilo secretaria vuelve inspirado por algunas de las películas que marcaron toda una generación, desde El diablo viste de Prada hasta Bridget Jones. Aquellos looks de oficina con faldas lápiz, camisas entalladas, gafas de montura marcada y bolsos estructurados regresan ahora en una versión mucho más actual. Ojo, conservan ese aire sofisticado que los hizo inolvidables, pero se adaptan a una forma de vestir mucho más relajada y fácil de llevar.
Su éxito también responde al regreso del officecore, una tendencia que reivindica la sastrería clásica, las prendas bien confeccionadas y los básicos elegantes frente a los estilismos demasiado informales. Las pasarelas han recuperado las americanas de hombros marcados, los chalecos, los pantalones de pinzas, las faldas midi y las camisas impecables, mientras el street style demuestra que ya no hace falta trabajar en una oficina para disfrutar de esta estética. Pero insistimos, porque la inspiración sigue estando en los años 2000, aunque el resultado es mucho más minimalista, funcional y versátil.
¿Cómo incorporarlo en tus looks? Personalmente, me parece que la clave está en equilibrar las proporciones y no intentar reproducir literalmente aquellos estilismos. Basta con una camisa blanca y unos pantalones de pinzas, una falda satinada y una americana amplia o un vestido sencillo acompañado de un bolso estructurado. También ayudan los accesorios: unas gafas de pasta, unos mocasines, unas bailarinas o unas sandalias minimalistas. Arrasarás allá donde vayas.
Los mejores básicos para un estilo secretaria irresistible
Vestido negro recto de Uniqlo, 12,90 euros. Si hay una prenda que resume a la perfección el estilo secretaria de los años 2000, ese es el vestido negro de líneas rectas. Minimalista, elegante y muy fácil de adaptar a cualquier ocasión, vuelve con fuerza gracias a su capacidad para combinar con todo. Además, es una inversión que seguirás llevando con el paso de los años y las temporadas. Por lo que merece mucho la pena.
Camisa blanca clásica de Massimo Dutti, 25,95 euros. La camisa blanca siempre ha sido el corazón del armario de inspiración ejecutiva y este año recupera todo su protagonismo. Frente a las versiones oversize que han dominado las últimas temporadas, ahora vuelven los patrones algo más definidos, perfectos para crear estilismos mucho más pulidos y elegantes.
Conjunto de punto brillante de Adolfo Domínguez: falda 64 euros y top 39 euros. Los conjuntos de punto fino fueron imprescindibles durante los 2000 y vuelven para convertirse otra vez en uno de los mejores aliados del estilo oficina. Esta propuesta demuestra que siguen siendo igual de elegantes cuando se combinan con piezas de líneas limpias y colores neutros. El resultado es femenino, pero sin resultar extravagante.
Pantalón de vestir negro de &Other Stories, 79 euros. Son una inversión y aunque nunca desaparecen del todo, este año vuelven a ocupar un lugar protagonista dentro del armario cápsula. Su corte recto estiliza la figura y combina igual de bien con camisas clásicas que con camisetas básicas o chalecos. Son una inversión segura que llevarás durante todo el año.
Chaleco de inspiración militar de Zara, 25,95 euros. Los chalecos estructurados son otra de las prendas que recupera el estilo secretaria, sobre todo si incluyen detalles como botones metálicos o cortes entallados. Este diseño aporta personalidad al look sin perder ese aire elegante que caracteriza a la tendencia. Además, es una alternativa diferente a la americana tradicional.
Traje gris entallado de Mango: americana 149,99 euros y pantalones 89,99 euros. Fue uno de los grandes protagonistas de las películas y series de principios de los 2000 y ahora regresa adaptado a una estética mucho más limpia. Las americanas recuperan una silueta ligeramente marcada y los pantalones mantienen un corte amplio que aporta comodidad sin perder elegancia. El resultado es una elegancia actual que es fiel al menos es más.