El 'moving day' veía a varios jugadores necesitados de una gran vuelta para posicionarse de cara a la lucha por el título en el British Open. Lo hacía Ryan Fox a primera hora de la tarde con un espectacular -8 para ascender al coliderato provisional y la duda era ver si el gran ídolo británico Rory McIlroy iba a poder seguir un camino, al menos, no muy distante para estar el domingo en la lucha.
El 'moving day' veía a varios jugadores necesitados de una gran vuelta para posicionarse de cara a la lucha por el título en el British Open. Lo hacía Ryan Fox a primera hora de la tarde con un espectacular -8 para ascender al coliderato provisional y la duda era ver si el gran ídolo británico Rory McIlroy iba a poder seguir un camino, al menos, no muy distante para estar el domingo en la lucha.
No parece que vaya a ser así. El hexacampeón de 'majors' ha firmado un -1 este sábado que le deja con un -2 global, a seis golpes de Fox, a la espera de ver si a lo largo de la tarde el liderato baja más de esa puntuación. Con muchos hombres por delante, parece muy complicado que McIlroy pueda estar en la lucha del domingo por el título.
Una montaña rusa de un eagle, dos birdies y tres bogeys en la tercera vuelta no apunta a ser suficiente para el jugador norirlandés, quien estaba llamando a las puertas del top-30 en el momento de cierre de su vuelta, con muchos rivales todavía sobre el campo. Así, McIlroy arrancará atrás la jornada decisiva de este domingo.
Nunca ha encontrado continuidad en las tres jornadas iniciales de este British. De hecho, su puesta en escena este sábado no ha sido buena: pronto llegaban dos bogeys tras un 'tripateo' en el par cuatro del hoyo 3 y otro en el par tres del 4 tras una salida corta a calle.
Aunque, como muchas otras veces, McIlroy se agarraba con todo al campo. Lo hacía con un enorme segundo golpe en el par cuatro del hoyo 5 para dejarse el birdie dado y para luego resistir a base de pares sin posiciones cómodas en el green. Eso sí, dejaba destellos de su magia con uno de los golpes del día: un espectacular chip desde calle en el par cuatro del hoyo 9 para eagle desde unos veinte metros de distancia.
Pero lo que podía ser un punto de inflexión en su vuelta se quedaba lejos de serlo. McIlroy visitaba las hierbas y el búnker en el par cuatro del 11 para encaminarse al bogey. Con un drive que no funcionaba y un juego largo que no respondía, suficiente tenía con salvar pares hasta su oportunidad en el par cinco del 17, en la que un segundo a green le daba la opción de puttear desde lejos para eagle y de dejarse el birdie dado. Un par final ponía fin a una ronda sin pena ni gloria para la estrella norirlandesa, que ve cómo se aleja su sueño de ganar un séptimo 'major'.