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'Omega', el disco que metió en el rock el veneno flamenco de Morente

Дата публикации: 30-04-2026 06:44:54



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Juanjo Cerero

28/04/2026 Actualizado 30/04/2026 - 08:44h.

En una ocasión, durante los ensayos de lo que acabaría siendo 'Omega', y como recoge el libro 'Zapatos de piel de caimán', del periodista granadino Juan Jesús García, Enrique Morente declaró: «Yo ya no quiero ser cantaor flamenco nunca más. Quiero ser el cantante de Lagartija Nick». La historia de este álbum, que se editó por primera vez hace ahora 30 años, es la de un cantaor flamenco que mutó en cantante de rock, o tal vez la de un cantante de rock que quiso cantar flamenco. También es más que eso: el disco que coronó en éxito de crítica y público un conjunto de caminos que habían comenzado a abrirse décadas antes, y también el que ayudó a naturalizarlos más allá del purismo. La obra cumbre de un artista que supo beber, interiorizar y diseminar allá por donde fue el 'veneno' del flamenco. Incluso en un análisis puramente sónico, 'Omega' ofrece, aquí y allá, fragmentos de música que permiten trazar este camino que todavía hoy continúa.

«Omega no fue el primer intento de interrelación entre el flamenco y las músicas urbanas», explica el musicólogo Fernando Barrera en su libro 'Un rockero llamado Enrique Morente', y cita ejemplos que van atrás en el tiempo hasta a los años 50. Habría que retrotraerse hasta el 'Sketches of Spain' del trompetista estadounidense Miles Davis para encontrar esas primeras raíces, una referencia que también señala Juan Jesús García. El primer disco con sello español, aunque grabado igualmente al otro lado del Atlántico, fue el 'Rock encounter' que firmaron el guitarrista Sabicas y Joe Beck, publicado en 1970. Este es uno de los primeros antecedentes que permiten rastrear el origen conceptual de 'Omega'.

Incluso el propio Enrique, ya en 1976, veinte años antes del álbum, había experimentado en teatro cantando junto a la banda de rock Zumo, como recuerda Pedro Ordóñez, coordinador del Master Universitario En Investigación y Análisis del Flamenco de la Universidad de Granada (UGR), quien señala que «Morente era así; le gustaba la aventura, el riesgo. No sabía vivir sin él».

Este sendero continuaron caminándolo otras bandas andaluzas, y la fusión resultó especialmente cercana al flamenco en proyectos como los de la banda sevillana Smash, liderada por Gualberto García. Su versión de 'El garrotín' reinterpreta este palo y, como novedad, introduce elementos puramente flamencos como el cantaor y las palmas o el zapateo. A pesar de ello, destaca en la visualización sónica la potencia de un elemento en origen poco flamenco, como el bajo.

Este proceso llevaría no solo a 'Omega', sino también a otro de los discos canónicos de fusión entre flamenco y músicas populares: 'La leyenda del tiempo' de Camarón de la Isla, en el que destacan elementos poco tradicionales del cante como los teclados eléctricos. Barrera ve entre ambos álbumes una clara línea de unión que los entronca en lugares muy similares en la historia. También son dos de los que más han trascendido.

El éxito de crítica y público de 'Omega', a diferencia de propuestas anteriores, a menudo criticadas por el sector purista o 'mairenista' de los flamencos, es precisamente una de las cosas que lo hace singular: la prensa especializada lo consideró el mejor álbum de 1996. O el disco abrió de forma definitiva una puerta, o demostró que el aire había comenzado definitivamente a entrar. Juan Jesús García aclara el papel que cree que en este sentido juega el disco: «El rock y el flamenco ya llevaban mucho tiempo enredándose entre ellos, pero no con resultados tan hirsutos y semejante crudeza».

Entra la distorsión

En términos sónicos, probablemente la distorsión que aportan las guitarras de Lagartija Nick sea el elemento más significativamente original en 'Omega'. Esta textura, que contribuye a crear un ambiente parecido al del 'muro de sonido' que acuñó el productor Phil Spector, se aprecia con claridad en algunos segmentos del tema homónimo, que abre el disco. Los golpes de bombo de la batería de Eric Jiménez, acompañando en los ritmos propios del flamenco, muy alejados del tradicional 4x4 del rock, también marcan de forma indeleble la tonalidad de la canción.

El tema Manhattan, adaptación de Cohen, contiene también algunos de los pasajes más destacados en este sentido, tanto en sus compases iniciales como alrededor del fraseo que sirve de estribillo.

'Omega' es un disco que tiene varias almas. Antes de ser rockero, en la cabeza de Enrique Morente, el disco era 'Leonard Cohen por bulerías'; el cantaor le había prometido cantar sus temas. Este mar de fondo convive con la distorsión y da lugar a paisajes sónicos claramente diferenciados de grabaciones como la que abre el álbum. «En algunos casos es un poco pastiche, de hecho», resume Fernando Barrera. 'Pequeño vals vienés' es un buen ejemplo de esta diferencia sónica.

Pero si algo atraviesa el álbum es el alma flamenca. Acompañada de uno u otro envoltorio musical o de género, Morente sobresale como el hilo conductor de una obra que vuelve también sobre sí misma y el resto de su carrera. Así ocurre, por ejemplo, en el tema de apertura, que contiene versos de 'Tú vienes vendiendo flores', una canción que Morente ya había utilizado previamente en discos como 'Despegando', de 1977.

Pueden apreciarse claramente las diferencias entre ambas grabaciones en términos de volumen, mezcla y rangos sónicos preponderantes.

También dialoga el cantaor con la historia del flamenco. Lo hace especialmente en el fragmento 'De los muertos', en la primera canción. En la producción se sobreimponen grabaciones históricas de algunos de sus más grandes nombres, como Antonio Chacón, Manuel Torre o Manolo Caracol. Esta fue una labor que, según cuenta Antonio Arias en una entrevista para el libro de Fernando Barrera, le fue encargada por el propio artista como una suerte de proceso formativo; parte de la inoculación de ese 'veneno' flamenco de la que hablan, prácticamente sin excepción, los músicos de otros géneros que han trabajado con él. Con el paso de los muertos por la música, esta se vuelve más frenética en su ansia de abarcarlo todo.

Granada es sin duda una de las principales influencias sobre la carrrera de Morente. Más allá del cante, la idiosincrasia y la historia de la cultura de la ciudad también dejan su impronta en el sonido de 'Omega'. «La búsqueda de una sonoridad exótica, que evocase los tiempos de la ocupación musulmana de Granada», afirma Barrera, se detecta en el sonido de la guitarra eléctrica que abre el tema 'Ciudad sin sueño'.

Un camino por recorrer

Esta puerta abierta en los caminos del encuentro entre el flamenco y las músicas urbanas, el 'veneno' que Morente inoculó a los músicos que trabajaron con él entre los años 80 y 1996, cuando el disco vio finalmente la luz, siguió dando sus frutos durante mucho tiempo después; tanto es así que, resume Fernando Barrera, hoy es difícil encontrar una banda 'indie' en España que no tenga influencias de un modo y otro del universo flamenco o folclórico.

Uno de los ejemplos más destacados es el de Los Planetas; en concreto, el disco 'La leyenda del espacio', editado en 2007 y considerado por Barrera el «trabajo con el que se originó la nueva ola de hibridaciones entre las [músicas] populares folclóricas y urbanas en Andalucía durante el siglo XXI». Este fue nombrado en 2007 y 2009 mejor disco español del año y de la década respectivamente por la revista Rockdelux.

'Omega' no es solo un disco más en una larga y fructífera historia de hibridación entre flamenco y músicas urbanas, sino también una señal amplificada, entre el quejío y el muro de sonido, de que una puerta se había abierto definitivamente para la música andaluza. Al inocular el veneno del flamenco en las venas del rock, Enrique Morente y Lagartija Nick construyeron en libertad un «choque de trenes», como lo define Juan Jesús García, que hoy, tres décadas después, sigue proyectando su sombra sobre nuevas generaciones de artistas. Este fue un disco que ayudó a dibujar un nuevo mapa, a descubrir un nuevo y fértil territorio que se sigue explorando hoy.

«Ser flamenco para Morente significaba transgredir, arriesgar, destrozarse», resume Pedro Ordóñez. Esta libertad del cantaor hizo que a veces le acusaran de no medir: «No fue sencillo, pero su actitud creativa lo llevó a transitar lugares, espacios, géneros y prácticas inauditas que hoy, pasado el tiempo, son ya clásicos de una historia musical que percibimos como absolutamente flamenca». 'Omega' es una prueba más de que, como él decía: «Yo entro por donde quiero y salgo por donde me da la gana».

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