Una fractura dental puede provocar dolor e infecciones incluso cuando aparentemente no afecta al interior del diente, por lo que debe ser valorada por un veterinario
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Pregunta: Uno de los dientes de mi perro está roto (o se ha roto), ¿qué debo hacer?
Para responderla, hablamos con Ignacio Velázquez Urgel, diplomado europeo y americano en odontología veterinaria. La respuesta ante la fractura de un diente es clara: hay que actuar. Se trata de una de las patologías orales más frecuentes en perros y gatos y su detección precoz mejora de forma significativa el pronóstico.
La fractura de la corona de un diente forma parte de los denominados traumatismos dentoalveolares. Según explica Ignacio Velázquez Urgel, estas fracturas afectan aproximadamente al 26% de la población general de perros y gatos. En determinadas poblaciones, como los perros de trabajo, la prevalencia puede alcanzar el 43,6%, mientras que en animales que han sufrido un traumatismo maxilofacial llega hasta el 70%. Por este motivo, tras un golpe importante en la zona, resulta fundamental realizar una exploración oral completa.
La lesión más frecuente es la fractura de la corona con exposición de la pulpa dental, donde se encuentran el nervio y el resto de tejidos del interior del diente. Le siguen las fracturas sin exposición de la pulpa y las lesiones por luxación o desplazamiento del diente. Los caninos o colmillos son los dientes más afectados debido a su función de prensión y defensa.
Las molestias no siempre son evidentes, pero rechazan alimentos duros, mastican únicamente por un lado o sienten dolor cuando se les toca la cabezaPero ¿por qué es importante tratar un diente fracturado? Cuando la pulpa queda expuesta, entra en contacto con el microbioma de la boca y el interior del diente deja de ser un medio estéril. A ello se suma una rápida respuesta inflamatoria, denominada pulpitis, que puede provocar un dolor intenso.
Aunque las molestias no siempre son evidentes para los tutores, algunos animales rechazan los alimentos duros, mastican únicamente por un lado, sienten dolor cuando se les manipula la cabeza o presentan inflamaciones recurrentes similares a flemones, que pueden desaparecer temporalmente con antibióticos.
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En poco tiempo, las bacterias pueden invadir la pulpa y avanzar hacia la raíz. Conforme progresa la infección, la pulpitis puede provocar la muerte de la pulpa —necrosis pulpar— y extenderse posteriormente al hueso, causando una periodontitis apical. Este proceso puede desarrollarse durante meses o incluso años con pocos signos clínicos.
Además, Ignacio Velázquez Urgel advierte de que el mismo problema puede producirse aunque la fractura no muestre una exposición evidente de la pulpa. Aproximadamente una cuarta parte de los dientes con este tipo de fracturas desarrollan lesiones de origen endodóntico. Por ello, una fractura que aparentemente parece poco importante no permite descartar daños internos y debería estudiarse mediante una radiografía intraoral.

Una vez existe infección de la pulpa, el problema no se resuelve hasta eliminarla por completo. La extracción del diente es una posibilidad, pero el especialista señala que, siempre que la encía y el hueso que sostienen el diente permanezcan sanos, es preferible intentar conservarlo mediante un tratamiento endodóntico.
Este procedimiento permite tratar el interior del diente y presenta unas tasas elevadas de éxito. Después del tratamiento del canal radicular es importante realizar un seguimiento mediante radiografías durante los primeros años. La calidad técnica del procedimiento y la experiencia del profesional son también factores determinantes para el pronóstico.
Por tanto, ante un diente roto, aunque el perro aparentemente coma con normalidad y no muestre dolor, no conviene esperar a ver cómo evoluciona. La recomendación de Ignacio Velázquez Urgel es realizar una valoración veterinaria y estudiar la lesión para determinar si existe afectación de la pulpa y cuál es el tratamiento más adecuado para preservar el diente siempre que sea posible.
Para esta respuesta se ha consultado con profesionales veterinarios y especialistas de la red de Pets & Vets. La información proporcionada se basa en criterios generales y recomendaciones orientativas. En ningún caso sustituye una consulta veterinaria personalizada, necesaria para valorar cada caso de forma individual, integral y clínica.