Medicamentos, plantas, insecticidas o alimentos como el chocolate pueden provocar una intoxicación, por lo que reconocer las señales de alerta y actuar con rapidez resulta fundamental
0:000:00
El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Una planta, un medicamento que cae al suelo o incluso un alimento tan habitual como el chocolate pueden convertirse en un peligro para perros y gatos. Tanto es así que el Consell de Col·legis Veterinaris de Catalunya puso en marcha este 2026 una campaña para alertar sobre algunos de los tóxicos domésticos más habituales para perros y gatos. Ante una posible intoxicación, reaccionar rápido es importante, pero también lo es evitar decisiones que puedan empeorar la situación. Los veterinarios de MiVet advierten de dos errores especialmente frecuentes: provocar el vómito por cuenta propia o administrar medicamentos sin indicación profesional.
Una intoxicación se produce cuando el animal ingiere, inhala o entra en contacto con una cantidad suficiente de una sustancia tóxica como para alterar el funcionamiento de su organismo. El riesgo no se limita a productos químicos: medicamentos de uso humano, determinadas plantas, alimentos o pesticidas también pueden provocarla. La gravedad dependerá, entre otros factores, de la sustancia, la cantidad y el tiempo que transcurra hasta recibir atención veterinaria.

No todas las intoxicaciones se manifiestan de la misma manera. Vómitos, diarrea, salivación excesiva, temblores, apatía o cambios en el comportamiento pueden ser algunas señales. En los casos más graves pueden aparecer convulsiones, dificultades respiratorias, alteraciones cardíacas o daños en órganos como el hígado y los riñones. Además, algunas sustancias actúan de manera acumulativa, por lo que exposiciones pequeñas pero repetidas pueden acabar provocando síntomas menos evidentes.
Entre los peligros que pueden encontrarse dentro de casa están algunos medicamentos habituales. El ibuprofeno puede provocar problemas gastrointestinales y renales en perros y gatos, mientras que el paracetamol resulta especialmente peligroso para los gatos y también puede dañar el hígado de los perros. Por este motivo, los especialistas insisten en que los fármacos destinados a personas no deben administrarse a un animal de compañía sin prescripción veterinaria.
Lee también
El chocolate es otro de los alimentos que conviene mantener fuera de su alcance. Contiene teobromina y cafeína, sustancias que estos animales metabolizan lentamente y que pueden causar desde vómitos y diarrea hasta temblores, alteraciones del ritmo cardíaco o convulsiones. También determinadas plantas ornamentales, insecticidas y productos utilizados en jardines pueden provocar cuadros de diferente gravedad.
Qué hacer ante una posible intoxicaciónSi existe la sospecha de que el animal ha estado en contacto con una sustancia peligrosa, la primera recomendación es apartarlo del foco y contactar cuanto antes con un veterinario. También puede ser útil fotografiar el producto implicado o guardar una muestra en un recipiente cerrado. Esta información puede ayudar al profesional a identificar qué ha ocurrido y decidir cómo actuar.

Lo que no debe hacerse es intentar provocar el vómito sin indicación profesional. Aunque pueda parecer una forma rápida de expulsar lo que el animal ha ingerido, los veterinarios recomiendan hacerlo únicamente cuando ellos lo indiquen. Tampoco conviene recurrir a remedios caseros o medicamentos de uso humano para intentar solucionar la situación por cuenta propia.
La prevención sigue siendo la forma más sencilla de reducir estos accidentes. Mantener medicamentos y sustancias tóxicas fuera del alcance, vigilar los productos utilizados en jardines y consultar antes de aplicar determinados tratamientos al animal de compañía son algunas de las recomendaciones. Tener localizado, además, un servicio veterinario de urgencias puede ahorrar tiempo cuando cada minuto cuenta.