Aumentar la cantidad de un mineral puede modificar la absorción o el aprovechamiento de otro y entender esta premisa es importante para entender por qué no deberían administrarse como un añadido independiente de su alimentación habitual sin supervisión
Muchas vitaminas, probióticos o complementos alimenticios dedicados exclusivamente al cuidado de las articulaciones y la piel de perros y gatos forman parte de su bienestar. Su utilización ha crecido al mismo tiempo que los propietarios prestan más atención a la salud de sus animales, aunque sus beneficios dependen del suplemento, la dosis y las necesidades concretas de cada mascota. El 2025 Insights Report de ADM cuenta que el 85% de los propietarios encuestados considera la nutrición y los suplementos para sus mascotas tan importantes como los destinados a su propio cuidado.
Que un nutriente sea necesario para el organismo no significa que administrarlo en mayor cantidad sea beneficioso. El zinc es un buen ejemplo. Este mineral interviene en funciones relacionadas con el sistema inmunitario, el crecimiento y la cicatrización, pero un aporte excesivo puede alterar el equilibrio de otros nutrientes. El Manual Veterinario Merck advierte de que cantidades elevadas de zinc pueden interferir con otros minerales, entre ellos el cobre.

La veterinaria Nadia Navarro coincide con el MVM y cuenta recurrir directamente a un suplemento sin valorar antes si realmente lo necesita puede traer más complicaciones. Por ejemplo con el Zinc: “Suplementarlo sin control durante mucho tiempo puede generar una deficiencia de cobre, por eso la dosis y la duración importan tanto como el suplemento en sí”, explica.
El zinc participa en numerosos procesos biológicos y, por ello, una cantidad adecuada resulta imprescindible. El problema aparece al confundir necesidad nutricional con necesidad de suplementación. Un perro que consume un alimento completo y equilibrado ya recibe minerales incorporados a su dieta, de modo que añadirlos sin valorar cuánto está ingiriendo modifica ese equilibrio.
Navarro explica que el uso del zinc puede desencadenar problemas de alergia, dermatitis o picor. Aunque este mineral participa en el funcionamiento del sistema inmunitario y en el mantenimiento de la piel, su presencia en estos procesos no significa que todos los animales con síntomas cutáneos necesiten suplementarlo. Primero es necesario determinar qué está provocando el problema, revisar qué está comiendo y valorar el estado de salud del animal antes de decidir si necesita un aporte adicional.
El riesgo de consumir Zinc sin controlDe hecho, una ingesta elevada de zinc puede reducir la disponibilidad del cobre en el intestino, una interacción conocida desde hace décadas.

El zinc se utilizado precisamente para disminuir la absorción intestinal de cobre en determinados perros con enfermedades caracterizadas por su acumulación hepática. Es decir, la capacidad del zinc para modificar el metabolismo de otro mineral puede resultar útil dentro de un tratamiento veterinario concreto, pero precisamente por ello no debería trasladarse automáticamente a un animal sano o con una dieta que ya cubre sus necesidades.
¿Qué ocurre con otras vitaminas?Con la vitamina D, por ejemplo, recuerda que se trata de una vitamina liposoluble y que un exceso puede acumularse y resultar tóxico. La intoxicación por vitamina D puede provocar hipercalcemia y alteraciones renales, entre otras complicaciones, según recoge el Manual Veterinario Merck.
Nadia Navarro
Veterinaria
También menciona el omega 3, los probióticos y los hongos medicinales. Según la veterinaria, que un ingrediente cuente con estudios experimentales no permite asumir que vaya a proporcionar el mismo beneficio a cualquier perro o gato.
¿Darle más suplementos significa una mascota más sana?Tomar varios suplementos a la vez no significa que sus beneficios vayan a multiplicarse. Algunos nutrientes pueden interferir entre sí y alterar su absorción, por lo que antes de administrarlos hay que tener en cuenta la dosis, el estado de salud del animal y los nutrientes que ya obtiene a través de su alimentación.

También hay que tener cuidado con los suplementos exclusivamente para personas, ya que no todos son adecuados para perros y gatos. El Manual Veterinario Merck advierte de que algunas formulaciones pueden contener ingredientes perjudiciales para las mascotas. Es el caso del xilitol, un edulcorante que puede aparecer en determinados productos y que resulta tóxico para los perros.
El exceso de zinc, como hemos mencionado, también puede tener consecuencias para la salud del animal. Por eso, antes de añadir un suplemento a la dieta de un perro o un gato conviene valorar qué nutrientes recibe ya a través de su alimentación y si realmente necesita un aporte adicional.