El mosquito tigre puede picar durante el día y los flebótomos concentran su actividad al atardecer y por la noche
Un viaje, unas horas con las ventanas abiertas o una tarde en el jardín pueden parecer situaciones cotidianas, pero también aumentar la exposición de perros y gatos a mosquitos, flebótomos y otros insectos capaces de transmitir enfermedades. Algunas, como la leishmaniosis o la dirofilariosis, pueden avanzar durante semanas o meses antes de mostrar síntomas evidentes. Y el riesgo no es el mismo en todos los lugares ni a cualquier hora del día.
Eva Sánchez, veterinaria de Clinicanimal, explica qué riesgos conviene tener en cuenta durante los meses de calor y cómo adaptar la prevención a las circunstancias de cada animal. Veterinaria generalista, formada en bienestar animal y con especial interés en comportamiento y etología, se detiene también en esos pequeños factores del día a día que pueden marcar la diferencia: desde el agua estancada en una terraza hasta la hora de los paseos, las ventanas abiertas o las condiciones de una casa de vacaciones.
Eva Sánchez
Veterinaria
¿En qué momentos del día aumenta la exposición a mosquitos y flebótomos?
Depende del insecto. Los flebótomos, implicados en la transmisión de la leishmaniosis, tienen mayor actividad al atardecer, durante la noche y en las primeras horas de la mañana, especialmente en épocas cálidas. En zonas de riesgo conviene reducir la exposición del animal al exterior durante esas horas. Con los mosquitos hay que mantener la vigilancia durante más tiempo. Algunas especies también están activas durante el día y, en este sentido, el mosquito tigre merece especial atención: puede picar tanto a perros como a gatos durante las horas diurnas, por lo que no conviene bajar la guardia durante el verano. Su presencia es especialmente habitual en jardines, terrazas, zonas sombreadas y espacios con vegetación. También influye mucho el lugar. No tiene la misma exposición un perro que sale unos minutos por una calle asfaltada que otro que pasa la tarde en una finca, un camping o cerca de un río.

¿Qué lugares de vacaciones pueden favorecer especialmente las picaduras?
Las casas con jardín, las terrazas con muchas macetas, los campings, las zonas rurales y las viviendas próximas a ríos, embalses o humedales requieren especial atención. También conviene revisar los pequeños recipientes que quedan al aire libre: platos de macetas, cubos, bebederos, fuentes, juguetes o cualquier objeto donde pueda acumularse agua. El jardín puede reunir varias condiciones favorables: vegetación, humedad del riego y zonas sombrías. En las zonas de playa tampoco desaparece necesariamente el riesgo. Algunas áreas costeras cálidas y húmedas pueden presentar presencia de estos insectos. En los gatos hay que valorar además los cambios de rutina. Un animal que normalmente vive dentro de casa puede estar más expuesto si durante las vacaciones tiene acceso a una terraza, un patio o un jardín.
¿Una escapada de fin de semana puede ser suficiente para que exista un riesgo real de transmisión?
No existe un tiempo mínimo de exposición que podamos considerar completamente seguro. Para que se produzca una transmisión tienen que darse varias circunstancias: que haya vectores en la zona, que estén infectados y que piquen al animal. Una exposición breve no significa que vaya a producirse una infección, pero tampoco podemos considerarla libre de riesgo. Por eso, si el destino es una zona cálida con presencia de flebótomos o mosquitos, merece la pena consultar previamente con el veterinario, aunque el viaje sea corto. Además, algunas enfermedades no muestran signos inmediatamente. En la leishmaniosis, por ejemplo, los síntomas pueden aparecer meses o incluso años después de la infección.
Eva Sánchez
Veterinaria
¿Qué debería revisarse antes de viajar con un perro o un gato a otra comunidad o a otro país?
Aunque el animal tenga una prevención habitual, conviene comprobar el riesgo de la zona de destino. Los vectores no se distribuyen igual en todos los territorios y tampoco es lo mismo alojarse en un apartamento urbano que en una casa rural, un camping o una vivienda cerca del agua. También hay que comprobar que el antiparasitario utilizado sea adecuado para ese riesgo concreto, que la aplicación esté dentro de plazo y que ofrezca el efecto que buscamos. No todos los productos protegen frente a los mismos insectos. Si se viaja a otro país, además, hay que consultar los requisitos sanitarios y las enfermedades presentes en la zona. Lo recomendable es planificar la prevención antes de salir, no cuando ya hemos llegado al destino.

¿Qué diferencia hay entre un collar, una pipeta y un comprimido cuando hablamos de mosquitos y flebótomos?
No todos los formatos ofrecen la misma protección. Algunos collares y pipetas tienen efecto repelente frente a flebótomos o mosquitos y ayudan a reducir la probabilidad de que el insecto llegue a picar. En esos casos es fundamental respetar la duración del producto y utilizarlo correctamente. Los comprimidos pueden ser eficaces frente a determinados parásitos, pero los que se emplean habitualmente contra pulgas y garrapatas no tienen necesariamente efecto repelente frente a mosquitos o flebótomos.
Cuando existe riesgo de enfermedades transmitidas por picaduras, puede ser necesario complementar la prevención. En la leishmaniosis, según el caso, el veterinario puede valorar repelentes, controles periódicos y, en determinados perros, la vacunación como medida complementaria. En la dirofilariosis existen tratamientos preventivos específicos. Y con los gatos hay que ser especialmente cuidadosos. Nunca debe utilizarse un producto destinado a perros si no ha sido indicado expresamente para un gato por un veterinario. Algunas sustancias pueden resultar tóxicas para ellos.
Eva Sánchez
Veterinaria
¿Qué medidas sencillas pueden reducir la presencia de mosquitos en casa?
Eliminar el agua acumulada es una de las más importantes. Los platos de las macetas, cubos, regaderas, fuentes, canaletas, juguetes de exterior o pequeñas piscinas pueden convertirse en puntos de cría de mosquitos si acumulan agua durante varios días. Los bebederos exteriores también deben limpiarse y renovarse con frecuencia. El animal tiene que disponer siempre de agua limpia, especialmente en verano, pero conviene evitar que permanezca mucho tiempo sin cambiar. Las mosquiteras son otra medida sencilla y útil, sobre todo en viviendas situadas en zonas de riesgo. Hay que revisar que no tengan roturas y que cierren correctamente. Si el animal duerme en el exterior, también puede ser recomendable modificar ese hábito durante las horas de mayor actividad de los flebótomos.
Si un perro o un gato recibe una picadura, ¿cuándo puede vigilarse en casa y cuándo hay que acudir al veterinario?
Si se trata de una picadura aislada, con un pequeño enrojecimiento o una inflamación leve, y el animal se encuentra bien, come, bebe y no presenta un picor intenso, podemos observar su evolución durante las horas siguientes. No conviene aplicar medicamentos o remedios caseros sin indicación veterinaria. La situación cambia si la inflamación aumenta, aparece dolor, secreción, heridas, lesiones por rascado o lamido intenso. También hay que consultar si la picadura está cerca de los ojos, la boca, el hocico o la garganta. Y si aparecen dificultad para respirar, hinchazón de la cara o el hocico, vómitos, diarrea, temblores, debilidad marcada o un deterioro evidente del estado general, no debemos esperar.
¿Qué síntomas pueden aparecer después de haber estado en una zona de riesgo, aunque no hayamos visto ninguna picadura?
Hay enfermedades transmitidas por vectores cuyos signos clínicos no aparecen inmediatamente. Por eso, que no haya una reacción visible en la piel no significa que no haya existido exposición. En la leishmaniosis pueden aparecer lesiones cutáneas, pérdida de peso, crecimiento anormal de las uñas, inflamación de los ganglios, sangrados nasales o cansancio. En la dirofilariosis pueden aparecer tos, intolerancia al ejercicio, dificultad respiratoria o decaimiento. Si el animal ha viajado o ha estado en una zona de riesgo y posteriormente presenta alguno de estos cambios, conviene comunicárselo al veterinario, aunque la picadura haya pasado inadvertida.