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El claro mensaje del filósofo Arash Arjomandi y la psicóloga Rosa Rabbani: «Nuestro verdadero yo sobrevivirá a la muerte»

Дата публикации: 10-02-2026 06:56:07

Arash Arjomandi y Rosa Rabbani proponen 5 rutas para trascender la finitud de la vida en su libro ¿Efímeros o inmortales? Han unido lo racional con lo espiritual para dar respuesta a la pregunta de si la muerte es el final.

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Ahora que se dice que la religión está de moda entre los jóvenes, Rosalía mediante, y de que hay una vuelta a la espiritualidad, al menos en lo aparente, un filósofo y una psicóloga se han atrevido a formular una pregunta que no se acaba en el interrogante, sino que va mucho más allá. Hasta el más allá. ¿Efímeros o inmortales? (RBA) es el título del libro que acaban de publicar Arash Arjomandi y Rosa Rabbani, que contiene 5 rutas para trascender la finitud de la vida. ¿Quiere esto decir que perduramos tras la muerte?

El volumen, sin embargo, no va por los derroteros de la religión, ni mucho menos por los del esoterismo, y tampoco por los de la tan traída y llevada autoayuda. Arjomandi y Rabbani no se cansan de repetir que todo lo que escriben está avalado por la ciencia y respaldado por la razón. Por consiguiente, su libro «aporta vías racionales para superar los sinsentidos de la vida hallando consuelo en una trascendencia que existe y que nos envuelve». Esto nos lleva hasta Pablo D'Ors, maestro espiritual, autor del bestseller Biografía del silencio, que lo ha saludado como «una invitación a incluir y trascender tan clara y rotunda como necesaria».

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También le ha dado la bienvenida el doctor Manuel Sans Segarra, especialista en la materia, para quien «este libro demuestra que el sentido de la vida no se encuentra en el materialismo del ego, sino en la trascendencia de la supraconciencia, que es nuestra identidad y es eterna». En ello inciden sus autores, pareja profesional y personal, y nacidos ambos en Irán. Lo han hecho sumando ciencia, espiritualidad y filosofía desde dos grandes culturas: la espiritual, que es la persa, y la racional, la europea.

Arash Arjomandi es doctor en Humanidades y profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona, además de consultor de empresas y colaborador de distintos medios de comunicación. Mientras que Rosa Rabbani es doctora en Psicología Social, pionera en los estudios de género en España y también articulista. Esta vez, se han embarcado juntos en la tarea de descubrir, de manera práctica y con ejemplos, «cómo superar las limitaciones de la existencia y hallar satisfacción en la vida».

Creencia, Dios, alma

En las páginas de ¿Efímeros o inmortales?, Arjomandi y Rabbani contraponen mente y cerebro, abordan la reencarnación, abogan por una transformación espiritual y se preguntan si meditar es hacer mindfulness, entre otras cuestiones. Hemos hablado con ellos y nos confirman que asistimos a «una salida del armario de la espiritualidad», con «conceptos como creencia, Dios y alma puestos de moda por cantantes populares y películas premiadas». Pero opinan que «sigue siendo una espiritualidad de tipo no trascendente».

Su diagnóstico es que no encontramos «la manera de concretar y materializar esta espiritualidad en el día a día, sobre todo, porque las religiones tradicionales ya no nos satisfacen». De ahí que en ¿Efímeros o inmortales? propongan «cómo abrirse a una trascendencia que se pueda aceptar racionalmente y vivirla en la práctica pero sin dogmas de fe». Dicen que «nuestra consciencia individual continúa evolucionando tras la muerte en forma de un yo personal». Les escuchamos.

MUJER HOY. Vivimos tiempos inciertos, todos buscamos respuestas. Ustedes mismos hablan de «horizonte crepuscular». ¿Qué puede aportar su libro en este contexto? 

A. ARJOMANDI Y R. RABBANI. Todos estamos padeciendo, en alguna medida, un malestar vital, un descontento que nos perturba debido, sobre todo, a tres cosas: la dificultad de hallar fines que nos ilusionen por las crecientes incertidumbres y complejidades de la vida; los continuos contratiempos que nos provocan los efectos del cambio climático; y la recaída actual en los extremismos, autoritarismos, belicismos y militarismos. Pese a todo, somos profundamente optimistas. En este libro explicamos cómo vivir con esperanza y damos pautas prácticas al lector, basadas en razones científicas, psicológicas y filosóficas, para encontrar propósitos ilusionantes.

Trascendencia

Estamos perdidos, lo admitimos, ¿y ahora qué hacemos?

Así es, los datos actuales de los niveles de malestar emocional e insatisfacción interior de las personas son alarmantes. Para superarlo se recetan más y más fármacos o se dan respuestas superficiales y simplistas. Los movimientos esotéricos y los llamamientos a estar presentes aquí y ahora se ofrecen como refugios para las masas angustiadas debido a pérdidas existenciales, dramas personales y ausencias de sentido.

Pero ninguno de estos planteamientos, por mucho que se disfracen de pseudopsicologías, es compatible con la razón y la ciencia. Son charlatanerías que proponen sanación y felicidad, a veces por el módico precio de irse una semana de retiro para aprender a respirar. Son enfoques que buscan legitimarse en formas seculares de espiritualidad, en cultos y rituales laicos o en religiones sin religión. Su halo inclusivo, descomprometido y líquido ha atraído a las masas que desean dar respuesta a sus necesidades interiores de un modo flexible y sin instituciones ni dogmas. Nosotros proponemos buscar la llave del sentido vital en otro lugar. Ese lugar es la apertura a la trascendencia.

Rosa Rabbani y Arash Arjomandi son pareja profesional y personal. CORTESÍA

¿En qué consiste esta apertura a la trascendencia?

En que la persona descubra, primero, que su verdadero yo seguirá evolucionando tras su muerte física; de ahí que sea crucial que incorporaremos fortalezas espirituales. Y segundo, que existe una consciencia universal reparadora, que a todos nos envuelve e integra. No puede haber verdadera espiritualidad sin trascendencia porque solo esta genera plenitud y solo esta aporta un sentido existencial indemne frente a los cambios, contratiempos y azares de la vida.

Sobrevivir a la muerte

El título plantea la disyuntiva entre efímeros e inmortales. Esta inmortalidad del alma se contrapone a la del cuerpo, una de las obsesiones de nuestro tiempo. ¿Recuperar la idea de alma sería clave para gozar de un bienestar profundo y duradero?

Exactamente. Hay evidencias científicas que vinculan el miedo a la muerte con todos los demás miedos, angustias e incertidumbres que sentimos en la vida, y también lo correlacionan con un mayor grado de materialismo y egoísmo. Los estudios muestran que la activación de la consciencia de mortalidad aumenta la ansiedad y, en consecuencia, incrementa las actitudes egocéntricas que buscan conservar lo propio.

En el libro aportamos argumentos racionales difíciles de rebatir y pruebas médicas documentadas en España que demuestran que nuestro yo, nuestra persona, sobrevive a la muerte. Con el colapso del cerebro, las vivencias psíquicas desaparecen, sí, pero cuando tales vivencias ya no continúan, el sujeto (el yo) que tiene consciencia de ellas sí que continúan. Demostramos racionalmente que en ti hay una identidad personal inmaterial, un yo, una autoconsciencia -denominada, por convención lingüística, alma- que trasciende tus estados mentales surgidos de tus procesos cerebrales y biológicos.

¿Nuestro yo no desaparece? Explíquennoslo.

No desaparece por cuanto ese yo es, en realidad, la autoconsciencia, y la autoconsciencia no desaparece con la muerte. Pervive desprendida de lo psíquico porque, como bien indica la palabra, es una consciencia o saber: es nuestro autosaber individual. Y, al igual que la teoría de la gravedad tiene vida propia fuera de la mente de su engendrador (Newton) y ha sobrevivido a la muerte de la mente que lo vivenció, el saber que tiene nuestra mente de sí misma sobrevive a la muerte de esta.

Tu autoconsciencia (tu yo) perdurará tras tu colapso neuronal y tras la muerte de tu cuerpo porque tu saber unitario de tus estados mentales es más que la suma de estos; conforma una unidad, un sujeto: tu yo. Es tu autoidentidad personal. Y, como tal, es más que la suma de tus dolores y placeres, tus sensaciones y percepciones, tus emociones y sentimientos, tus ideas, imágenes mentales y pensamientos o tus creencias, deseos, dudas e intenciones que desaparecerán con la muerte de tu mente.

Oración

Una de las rutas que proponen para alcanzar la finitud es la oración. ¿En qué consiste esta manera de orar desligada de la religión?

Así es: proponemos practicar la plegaria como un diálogo entre nuestra consciencia y la consciencia universal. Esta consciencia universal existe, lo abarca todo y a todos nos envuelve. Reseñamos cómo la ciencia ha mostrado que tal diálogo interior confiere sentido a nuestra finitud, recompone nuestra desconexión con las demás personas y otorga esperanza a la sinrazón de los dramas que padecemos y a las tragedias que observamos. La práctica de la oración no es, pues, una superstición irracional o un rito religioso, sino un motor interior que impulsa a la persona a averiguar nuevas formas de superar problemas y sacar el máximo partido a las posibilidades reales que tiene a su alcance.

Otra ruta que plantean pasa por la meditación, tan de moda. ¿Estamos meditando bien?

A diferencia de lo que se suele creer y decir, meditar no es dejar la mente en blanco; al contrario, meditar es llenar la mente. ¿De qué? De pensamientos trascendentes. Tanto en las tradiciones orientales como en la filosofía occidental, meditar es sinónimo de pensar, no de vaciar. Eso sí, pensar en lo que hay que pensar y, sobre todo, hacerlo de una manera transformadora; no contemplando el aquí y el ahora.

Eso no aporta felicidad, porque si solo vives el presente te conviertes en un ser prosaico y cortoplacista. No desarrollas ninguna consciencia si no piensas en el pasado para extraer lecciones de lo ocurrido. Y no vas a encontrar verdadera satisfacción con tu vida si no piensas en el futuro para trazarte propósitos elevados que trasciendan el aquí y el ahora.

Fenómeno Rosalía

Se está hablando mucho de una vuelta a Dios y a la mística a raíz del disco de Rosalía, Lux, y la película Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa. ¿Qué valoración hacen de este «fenómeno»? 

En efecto, asistimos a una salida del armario de la espiritualidad. Conceptos como creencia, Dios y alma se han puesto de moda gracias a cantantes populares y películas premiadas. Pero curiosamente, frente a este resurgir, la gente se siente o bien confundida o bien indiferente ya que se sigue planteando una espiritualidad de tipo no trascendente. Se siguen usando los términos alma, espíritu o Dios como sinónimos de «energía», «luz», «lo etéreo», «las emociones», etc.

No se acaba de encontrar una concepción convincente de estas ideas que sea acorde a la razón y a la ciencia actual. Esto hace que la gente, a pesar de gustarle los mensajes de estas canciones y películas, y a pesar de desear vivir experiencias místicas, no sepa cómo hacerlo. Y no encuentre la manera de concretar y materializar la espiritualidad en su día a día, sobre todo porque las religiones tradicionales ya no nos satisfacen. Nosotros proponemos cómo abrirse a una trascendencia que se pueda aceptar racionalmente y vivirla en la práctica pero sin dogmas de fe.

Inteligencia artificial

«El paraíso terrenal no nos lo va a dar la inteligencia artificial», dicen. ¿Qué opinan de la deriva tecnológica y digital?

Somos tecnooptimistas y defensores acérrimos del progreso, del avance de la ciencia y del uso de la tecnología para generar conocimiento, prosperidad económica, salud y bienestar. Pero para ello deben compensarse con estas cinco rutas espirituales.

Citan El mito de Sísifo de Albert Camus y su aceptación del absurdo de la vida. ¿Debemos imaginarnos a Sísifo feliz empujando la piedra hasta arriba una y otra vez?

Sí. Usamos el mito de Sísifo para ilustrar un fenómeno muy estudiado en la psicología y la ciencia de la felicidad que se denomina la «adaptación hedónica». Está comprobadísimo que cuando el ser humano se propone objetivos y propósitos que no trascienden la finitud, al alcanzar esa meta se da cuenta de que no siente el bienestar interior que buscaba porque su mente se ha adaptado a ese nivel de recompensa y satisfacción, y la persona, sin saber por qué, recae en el malestar.

Por eso, hay tantos actores, cantantes, deportistas o empresarios de éxito que, en la cima de su carrera, caen en depresiones profundas. El camino hacia una satisfacción verdadera que se sostenga a lo largo de la vida, y aguante los cambios, adversidades y sufrimientos, es proponerse metas elevadas que tengan un significado trascendente.

A salvo de los gurús

A la autoayuda se la acusa de dar recetas fáciles para problemas complejos. ¿Cómo distinguir lo que puede ayudar de lo que no?

Nuestro criterio para distinguir las recetas fáciles y las falsas teorías de las propuestas útiles pero fundamentadas es la ciencia. La única autoayuda que es verdaderamente ayuda es aquella que se basa en evidencias científicas, en la psicología empírica y en argumentos racionales rigurosos. Nuestro libro no realiza ninguna afirmación que sea irracional, que se base en dogmas de fe o que sea incompatible con la ciencia actual.

¿Qué tal se complementan la filosofía y la psicología a la hora de abordar estos asuntos? ¿Cómo ha sido este trabajo conjunto?

Somos matrimonio y pareja de vida desde hace casi 30 años. Eso nos ha permitido tener miles de horas de conversaciones, debates y discusiones y, sobre todo, de vivencias conjuntas que fundamentan los descubrimientos que hacemos en el libro. Pero somos también pareja profesional ya que tenemos juntos una consultora desde la que hemos acompañado, durante todos estos años, a cientos de personas y organizaciones en su crecimiento y búsqueda del sentido.

Hemos usado precisamente las dos principales disciplinas complementarias (la psicología y la filosofía) que se necesitan para arrojar luz sobre cómo superar las limitaciones de la vida y trascender su finitud. Ser ambos persas de nacimiento, pero crecidos y formados en Occidente, nos coloca en una intersección privilegiada para abordar el gran enigma del sentido de la existencia desde una perspectiva holística.

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