Los perros son animales que, tal y como aseguran gran parte de los expertos en comportamiento canino, necesitan salir a pasear varias veces al día. El paseo no solo favorece el bienestar de la mascota, sino que también tiene beneficios para los propietarios que salen con ellas a la calle.
Los perros son animales que, tal y como aseguran gran parte de los expertos en comportamiento canino, necesitan salir a pasear varias veces al día. El paseo no solo favorece el bienestar de la mascota, sino que también tiene beneficios para los propietarios que salen con ellas a la calle.
Imagen de recurso de un perritoPexelsTener un perro influye en cómo nos relacionamos con quienes nos rodean. Su sola presencia empuja a romper con la rutina diaria y a abrirse a nuevos vínculos con otras personas, algo que termina repercutiendo de forma muy positiva en el bienestar emocional. Y eso se consigue, en gran parte, gracias a los paseos.
Compartir el cariño por los animales puede derribar muros y abrir la puerta al contacto con otras personas, sobre todo en quienes les cuesta más socializar. Las mascotas funcionan casi como un imán social: captan miradas, despiertan curiosidad y dan pie a charlas espontáneas, lo que ayuda a sentirnos más a gusto y menos aislados en el trato con los demás.
Imagen de recurso de un perritoPexelsLa veterinaria Jamie Richardson explicó en una entrevista para la revista 'GQ' que recoge 'Infobae' que "este tipo de interacciones, aunque sean breves y superficiales, tienen un impacto positivo en la salud mental de las personas". Y no solo eso, sino que además, sacar a pasear a tu perro mejora la manera en la que te relacionas con otros seres humanos. "Tener un perro nos lleva a espacios sociales y nos anima a interactuar con el mundo de maneras que tal vez no lo hacíamos antes. Eso puede ser realmente saludable a varios niveles", añade Thomas Banta, consejero clínico de salud mental.
Además de mejorar las interacciones con otros seres humanos, tener un perro también nos puede ayudar a mejorar nuestra salud mental: "Vemos estos neurotransmisores positivos aumentados y los indicadores de estrés reducidos. Y el resultado es que, cuando las personas interactúan con los perros, hablan más, son más optimistas, más amigables, más propensas a participar, a tomar riesgos sociales, cosas así: indicadores de que alguien se siente conectado y experimenta una sensación de bienestar", afirma Philip Tedeschi, experto en la conexión humano-animal en 'GQ'.