Valga como definición el hoyo 16, par cinco, del Shinnecock Hills Golf Club de Southampton (Nueva York) en la segunda ronda del US Open. Salida a búnker. Segundo a otro búnker. Tercer golpe a otro búnker. Cuarto golpe al mismo búnker porque la bola rueda para atrás en la salida y vuelve a caer. Quinto golpe, ya en el par, por fin salida a green. Sexto golpe, putt de media distancia, errado tras salirse por centímetros. Séptimo golpe, dentro. Doble bogey.
Valga como definición el hoyo 16, par cinco, del Shinnecock Hills Golf Club de Southampton (Nueva York) en la segunda ronda del US Open. Salida a búnker. Segundo a otro búnker. Tercer golpe a otro búnker. Cuarto golpe al mismo búnker porque la bola rueda para atrás en la salida y vuelve a caer. Quinto golpe, ya en el par, por fin salida a green. Sexto golpe, putt de media distancia, errado tras salirse por centímetros. Séptimo golpe, dentro. Doble bogey.
Cuando no sale nada, no sale nada. Jon Rahm ha vivido este viernes uno de esos días en la segunda vuelta del US Open 2026. Arrancaba quinto la jornada, pero el campeón de 2021 no estará en el fin de semana del porque con un +8 en el día se ubica en un +6 total que deja más que cuesta arriba cualquier opción de pensar en una tercera ronda.
Arrancaba Rahm el día con un -2 y con la necesidad de cerrar a primera hora de la mañana su primera vuelta. Con pleno de pares, mantenía el resultado para lanzarse de inmediato a por la segunda ronda. Esta, sin embargo, ha estado repleta de problemas: un birdie, siete bogeys y un doble bogey son un buen resumen de por qué el corte, de los sesenta mejores y empatados, queda muy lejos: en el momento del cierre de vuelta de Rahm, el pase se ubica en +3.
Eso son tres golpes menos que el +6 con el que ha cerrado Rahm el día. Un muy doloroso +8 en la jornada ha cerrado de lleno la lucha por todo en esta semana. El US Open de 2021 no tendrá continuidad cinco años después.
Lo cierto es que la vuelta no ha empezado mal para Rahm. Tres pares consecutivos, con un enorme putt de unos cuatro metros para par salvado en el par tres del hoyo 2, parecía transmitir a Jon las buenas sensaciones que había dejado su -2 en la primera ronda sellado minutos antes. Incluso un bogey tras un approach corto en el hoyo 4 encontraba la respuesta en forma de birdie en el par cinco del 5 para el par en el día tras cinco hoyos. Pero todo era un espejismo.
Su -2 global se esfumaba en cuestión de minutos. Un 'tripateo' en el par cuatro del 6 tras tener unos seis metros para birdie y un putt de un par de metros para par errado en el par tres del 7 tras una buena salida de búnker hacían que la ventaja con el campo se esfumara. Rahm reaccionaba con solidez, con cuatro pares seguidos, incluido un enorme putt de larga distancia en el par cuatro del hoyo 10.
Pero el cambio de tendencia llevaba en el par tres del 11. A Rahm se le salía literalmente de dentro un putt de media distancia para birdie y lo pagaba con creces mentalmente en los hoyos siguientes. Porque desde el hoyo 12, todo se desmoronaba para que toda opción de pelear por el US Open se escurriera de las manos.
Arrancaba una marcha de bogey tras bogey. En el par cuatro del 12, tras un segundo pasado de green. En el 13, otro par cuatro, tras un 'tripateo' después de opción muy larga para birdie. En el 14, nuevo par cuatro, tras un segundo muy desviado de la calle. En el 15, otro par cuatro, tras salida al rough y segundo al búnker.
Eran cuatro bogeys seguidos para el +4 global en el torneo, con Jon sufriendo mucho mentalmente. El golpe definitivo llegaba en ese par cinco de pesadilla en el hoyo 16: cogía cuatro búnkers, el último de ellos incluso tras no poder salir antes, para sellar el doble bogey. El par en el 17 y un putt claro errado para birdie en el 18 eran el epílogo al US Open del jugador de Barrika.