El periodista especializado del Grupo Joly pronunció una memorable defensa del gremio y de la propia TV en el FesTVal de Lanzarote
El periodista Francisco Andrés Gallardo, del Grupo Joly, premiado en el FesTVal Lanzarote
Alberto Chicote, "huyo de los
Dicen que el periodista nunca debe ser el eje de la noticia. No estoy de acuerdo. Muchísimo menos recordarlo en obituarios que él no puede leer. Le debo mucho a Francisco Andrés Gallardo como para no agradecérselo públicamente en vida. Lo hago con motivo del merecido premio que ha recibido en los encuentros sobre televisión que han tenido lugar en Lanzarote, como extensión del FesTVal de Vitoria, el principal festival sobre televisión de España.
En su discurso de agradecimiento, donde no podía faltar su amor por El Puerto de Santa María y en particular hacia su hermana fallecida prematuramente, fue capaz de compendiar lo que supone consagrar la vida a tu mayor pasión.
Como me ocurre a mí, Francis ha pautado su vida en torno a la parrilla televisiva. Las seis y media de la tarde siempre será la hora de inicio de Un globo, dos globos, tres globos. El año 1986 va asociado al estreno de la programación matinal, 2010 a la supresión de la publicidad en la televisión pública, y 1990 a la irrupción de las privadas. Nuestras biografías van parejas a todas estas fechas. Nos resulta muy fácil identificar qué ocurría en nuestras vidas cuando José María Íñigo estrenó Fantástico, o Mayra Gómez Kemp comenzó a presentar el Un, dos, tres en una estival noche de viernes de 1982.
Tiene mucho mérito que Francisco Andrés Gallardo pusiese en pie la mejor sección de Televisión de un periódico nacional, esta que ustedes leen en la web como Vitally, haciéndolo desde la periferia, desde el sur del sur. Por ello supuso una responsabilidad y un honor que me cediese un hueco de sus páginas y de la web para expresar mis opiniones sobre el medio.
En su discurso, mi colega esgrimió una merecida loa hacia la televisión generalista, la que todavía nos une como sociedad, la que continúa convocando ante el televisor a un gran número de espectadores, la que convierte en evento un estreno. Del mismo modo que muy acertadamente argumentó que quienes sobran en la televisión actual son tantos contenidos políticos, que generan polarización y ensucian la convivencia, de la que tan necesitados estamos en estos tiempos de soledades no deseadas. Frente a la confrontación, acojamos los formatos televisivos que formen y entretengan.
Yo también, desde que me conozco, inicio la lectura de un diario por el final. Confío en que continúe existiendo la edición impresa durante mucho tiempo para proseguir con este ritual hasta el final de mis días.
Mi vida, en la que nunca he sabido distinguir lo profesional de lo personal, ha sido mucho mejor desde que conocí a Francisco Andrés Gallardo. Gracias, hermano.