El espacio de la Cartuja presenta su nueva temporada, ya sin Manuel Llanes al mando y en espera de la llegada de su nueva directora, Elena Carmona, una oferta que quiere resaltar la diversidad de las artes escénicas andaluzas.
Vildanza: movimiento es
¿Puede un libro de poesía del siglo XIX, encontrado en la campiña inglesa, recoger lo que sentimos hoy? El actor, director y dramaturgo malagueño Alberto Cortés parte de esta premisa, la historia de una mujer que consumida por el ejercicio de entregarse a los otros acaba desapareciendo, para reflexionar sobre la posibilidad de morir de amor en El corazón de Ester. Otros andaluces, la granadina Laila Tafur y el jiennense Enrique del Castillo, bailarina y coreógrafa la primera y músico y artista plástico el segundo, exploran en Fondo alto “un folclore frankenstein, una identidad desubicada, donde el origen está llenito de extranjeros”. Mientras, el también jiennense y también coreógrafo y bailarín Mario Bermúdez confirma en Pueblo, su nuevo espectáculo, la intuición que albergaba cuando fundó en su localidad natal, Vilches, y junto a su inseparable Catherine Coury, la compañía Marcat Dance: que nos definen la tierra de la que venimos y la gente a la que hemos querido.
La marcada personalidad de cada creador podría sugerir que se trata de tres propuestas sin apenas lazos en común, pero las piezas abren a finales de octubre la temporada 2026-2027 del Teatro Central, una programación que se desveló este jueves y que sin perder la vocación abierta y cosmopolita que caracteriza al espacio de la isla de la Cartuja quiere celebrar la pujanza y diversidad de la escena andaluza. De las 41 compañías que forman parte del calendario previsto, destacó la consejera de Cultura y Deporte Patricia del Pozo, 24 pertenecen a la comunidad autónoma. Rosa Romero, Alessandra García, Truca Circus, Bárbara Sánchez o David Montero, además de los veteranos Histrión y Atalaya, la primera con su aplaudida Dysphoria y la segunda con una versión de Antígona que pasará antes por el Festival de Mérida, son algunos de los nombres cercanos que se citaron en esta presentación, la primera en décadas sin Manuel Llanes al mando.
“El Teatro Central vuelve a actuar como combustible o mecha para creaciones andaluzas que viajarán por otros escenarios del país”, aseguró Del Pozo, cuyo departamento ha “acompañado” a algunos de estos creadores facilitándoles residencias o coproducciones. En un curso que arrancará con los espectáculos de la Bienal, el Central acogerá a dos flamencos amigos de la vanguardia: Andrés Marín dialogará con Juan Domínguez, en una puesta en común que promueve la Fundación Federico García Lorca, e Israel Galván lo hará en otro montaje con el artista visual y cineasta Mohamed El Khatib.
Diseñada por el equipo de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, en espera de que la nueva directora del Teatro Central, la cordobesa Elena Carmona, se incorpore en septiembre a su cargo, la programación reserva también hueco a otros referentes del teatro nacional como Pablo Messiez e Irene Escolar; El Conde de Torrefiel; Andrés Lima, Alba Flores y Teatro del Barrio; Israel Elejalde y Teatro Kamikaze o el tándem conformado por Oriol Pla y Pau Matas. En el capítulo de danza, María Muñoz y Pep Ramis, los admirados Mal Pelo, se preguntan por qué dejamos para las nuevas generaciones, y destacan la presencia de la sudafricana Mamela Nyamza, León de Plata en la Bienal de Venecia 2026, y el dúo que han armado Sidi Larbi Cherkaoui y Martin Zimmermann. “Se juntaban, y había que llamarlos”, apuntó el director de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, Javier Rivera, “y estarán en escena los dos, lo que resultaba muy atractivo. ¿Qué saldrá? Sólo ellos lo saben”.
Rivera, que antes de su puesto en la Junta había actuado como músico en el Central junto a Fernando Mansilla o “tirado cables” junto a los técnicos para otros espectáculos, fue el encargado de desgranar una oferta que sigue citándose con lo inesperado, una de las marcas de un teatro que nunca quiso responder a las convenciones. Continuando con esta voluntad, el recinto no se ajustará siempre a los horarios y a los espacios frecuentes. Habrá sesiones matinales, “y la cafetería, así como el hall o los jardines, serán utilizados para muchas cosas”, adelantó Rivera, que entre las convocatorias singulares que dispone la temporada se detuvo en Cabosanroque, que mezcla a Mozart, Chopin y Liszt con Bad Bunny, o la colaboración que hermana a la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) y a Daahoud Salim para versionar “el repertorio sinfónico, pero también el más loco” de Frank Zappa.
Dentro de esos nuevos planteamientos, la bailarina, directora y coreógrafa Luz Arcas coordinará una actividad llamada Prólogo y que facilitará un puente entre el público y los creadores. “No es un curso ni una actividad formativa. Es una invitación a formar parte de una comunidad de espectadores que desea acercarse a la creación escénica desde la conversación, la escucha y el encuentro con los artistas”, anticipan las notas de este programa de mediación.
Consecuentes con esta mirada libre de prejuicios, el Central acogerá a principios de octubre un encuentro de divulgación científica titulado Naukas, en el que impartirán ponencias científicos como Clara Grima, José Miguel Viñas o Carlos Briones. Con otro especialista en la materia se despidió Javier Rivera: “El matemático húngaro John von Neumann decía que la ciencia no busca tanto explicar el mundo como construir modelos para comprenderlo. Las artes escénicas y el arte en general hacen algo parecido: no ofrecen respuestas definitivas, sino que imaginan realidades posibles. Cada espectáculo es un modelo de la condición humana, un espacio donde ensayamos otra forma de mirar, de pensar y de vivir”. La programación al completo para la temporada 2026-2027 del Central se puede consultar en la web del teatro.