Antes de la burbuja de las carreras populares apenas había pruebas de 10 kilómetros en Madrid con suficientes alicientes para conseguir buena marca en la distancia. Una de ellas era la clásica Norte-Sur, como se la conoce cariñosamente. Fue de las primeras -nació hace casi 20 años- y por eso es de las más queridas por los corredores de la capital. Un recorrido que atraviesa buena parte de la ciudad por avenidas anchas y calles comerciales para finalizar junto al Parque de El Retiro.