La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado al futbolista Rafa Mir a ocho años y medio de prisión por la agresión sexual a una joven de 21 años ocurrida en la madrugada del 1 de septiembre de 2024 en su vivienda de la urbanización Torre en Conill, en Bétera. La resolución, que todavía no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, supone un duro revés judicial para el delantero del Sevilla FC, que esta temporada ha jugado cedido en el Elche CF.
La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado al futbolista Rafa Mir a ocho años y medio de prisión por la agresión sexual a una joven de 21 años ocurrida en la madrugada del 1 de septiembre de 2024 en su vivienda de la urbanización Torre en Conill, en Bétera. La resolución, que todavía no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, supone un duro revés judicial para el delantero del Sevilla FC, que esta temporada ha jugado cedido en el Elche CF.
La sentencia impone siete años de prisión por un delito de agresión sexual y otros dieciocho meses por un delito de lesiones. Además, establece la prohibición de aproximarse a la víctima a menos de 500 metros durante diez años y fija una indemnización de 64.000 euros: 50.000 euros por los daños morales y 14.000 por las lesiones sufridas.
El tribunal considera acreditado que no existió consentimiento en ninguno de los dos episodios en los que el acusado introdujo los dedos en la vagina de la denunciante: primero en la piscina del chalet y, posteriormente, en el baño de la vivienda cuando la joven regresó a recoger su bolso.
Plena credibilidad al relato de la víctimaLa Sala otorga plena credibilidad al relato de la víctima al entender que concurren los tres criterios jurisprudenciales exigidos para desvirtuar la presunción de inocencia: ausencia de incredibilidad subjetiva, verosimilitud del testimonio y persistencia en la incriminación. Frente a ello, rechaza la versión mantenida por Rafa Mir durante la instrucción y el juicio, en la que sostuvo que las relaciones fueron consentidas y que la denuncia obedecía al enfado surgido entre las dos amigas que acudieron con él al domicilio.

Rafa Mir y Pablo Jara, hoy, en el banquillo de los acusados / Miguel Ángel Montesinos
Según los hechos declarados probados, ambas jóvenes conocieron a Rafa Mir y a sus acompañantes en una discoteca de Valencia. Después de pasar parte de la noche juntos, decidieron trasladarse a la vivienda del futbolista en Bétera. Allí, Mir mantuvo relaciones sexuales consentidas con una de las jóvenes, mientras la denunciante permanecía en la zona de la piscina. La Audiencia considera probado que, tras salir de la habitación, el futbolista lanzó a la joven a la piscina pese a su oposición y, una vez dentro del agua, la sujetó con fuerza, la besó y la sometió a tocamientos de carácter sexual, llegando a introducirle los dedos en la vagina sin su consentimiento. La víctima trató de apartarlo y manifestó reiteradamente su negativa.
La vuelta al chalet, claveDespués de aquella agresión, la joven abandonó la vivienda con intención de regresar a su casa y llegó a llamar a su padre para que fuera a recogerla. Sin embargo, al darse cuenta de que había olvidado el bolso en el interior del chalet, regresó para recuperarlo. Fue entonces, según declara la sentencia, cuando Rafa Mir la condujo al baño y volvió a agredirla sexualmente mientras ella lloraba e insistía en que quería marcharse.

Rafa Mir, cuando fue detenido / EFE
La versión del jugadorEl futbolista del Sevilla FC aseguró siempre que "todo fue consentido". Rafa Mir sostuvo que "todo fue consentido, la noche fluyó así", y ha señalado que en "ningún momento" pensó que la joven le fuera a denunciar porque "todo fue consentido". "Cuando me llamó la Guardia Civil me quedé de piedra, blanco, no había pasado nada de lo que había en la denuncia", ha mantenido, al tiempo que ha apuntado que durante la noche hubo "disputas" por "celos" entre las dos amigas que fueron a su casa.
La joven, por contra, ha relatado la doble agresión sexual por la que está acusado el jugador, y cómo se sintió en ese momento en el que se puso "a llorar"; le costaba "respirar", tenía "miedo" y le pidió que parara. Fiscalía solicitaba para el futbolista una pena de 10 años y medio de prisión, aunque finalmente la resolución la rebaja a ocho y medio.
Pablo Jara, también condenadoLa resolución también condena al otro acusado, el futbolista Pablo Jara, a dos años y medio de prisión por la agresión sexual a la segunda joven y por un delito contra la integridad moral. Asimismo, le impone una orden de alejamiento y el pago de indemnizaciones por las lesiones y los daños morales ocasionados.
La sentencia todavía no es firme y las defensas podrán interponer recurso antes de que la condena se ejecute.