Al expresidente le asiste la presunción de inocencia, pero no puede pedir una fe ciega en su palabra cuando ni siquiera aclara el origen de las joyas
Editorial
Al expresidente le asiste la presunción de inocencia, pero no puede pedir una fe ciega en su palabra cuando ni siquiera aclara el origen de las joyas
24/07/2026 a las 07:10h.
José Luis Rodríguez Zapatero compareció ayer ante las cámaras de la televisión pública española para ofrecer sus primeras explicaciones a la ciudadanía tras el vídeo ... en el que reivindicaba su inocencia el mismo día, 19 de mayo, en que estallaba el 'caso Plus Ultra' para desolación de los suyos y desconcierto de los ajenos. Desde entonces han transcurrido dos meses, en los que ha mediado su declaración como imputado ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, en los que su situación procesal no ha variado formalmente pero sí ha empeorado tras los respectivos escritos de confesión del empresario Julio Martínez Martínez y del presidente y el CEO de la aerolínea, que lo señalan como un comisionista que utilizó su influencia para embolsarse una «mordida» del 1% de los 53 millones con que el Gobierno de Pedro Sánchez rescató en pandemia a la compañía de capital venezolano. Sin haber aportado en este lapso al juzgado las pruebas para su defensa que comprometió y con su abogado, un procesalista, focalizado en intentar anular la causa por el material documental obtenido en EE UU, Zapatero no fue este jueves mucho más allá de aquella grabación de mayo y se movió en la entrevista –del todo insuficiente llegados a este punto de la instrucción– entre la exigencia apasionada de que se respete su presunción de inocencia y la petición, más o menos explícita, de que se dé crédito a su palabra.