El anuncio del cierre de la escuela Sanfeliu de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelonès) alborotó el avispero de la comunidad educativa local, ya suficientemente hastiada por la falta de recursos, centros educativos y sobreratios. El Ayuntamiento de L’Hospitalet y la Generalitat lograron una solución en pocas semanas: crear una nueva escuela pública en los márgenes del barrio y acelerar el proyecto del futuro hub’ educativo Joanot Martorell. Sin embargo, no hay acción sin reacción y este movimiento ha supuesto el desplazamiento de los servicios educativos de la ciudad a una nueva sede, dado que hasta ahora trabajan en el edificio que albergará el nuevo colegio. Un traslado que ha levantado ampollas entre los trabajadores.Seguir leyendo....
El anuncio del cierre de la escuela Sanfeliu de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelonès) alborotó el avispero de la comunidad educativa local, ya suficientemente hastiada por la falta de recursos, centros educativos y sobreratios. El Ayuntamiento de L’Hospitalet y la Generalitat lograron una solución en pocas semanas: crear una nueva escuela pública en los márgenes del barrio y acelerar el proyecto del futuro ‘hub’ educativo Joanot Martorell. Sin embargo, no hay acción sin reacción y este movimiento ha supuesto el desplazamiento de los servicios educativos de la ciudad a una nueva sede, dado que hasta ahora trabajan en el edificio que albergará el nuevo colegio. Un traslado que ha levantado ampollas entre los trabajadores.
El consistorio ofreció así las estancias del Centro municipal de formación y orientación al trabajo (CEMFO), ubicado en el polígono del Mig, como equipamiento alternativo para reubicar los servicios educativos hospitalenses. A lo que el Departament d’Educació i Formació accedió. Sin embargo, en las últimas semanas, los mismos trabajadores que encaran el traslado han denunciado una “falta de planificación” y aseveran que las condiciones del CEMFO “pueden comprometer tanto la salud laboral de los profesionales como la calidad del servicio”. Estos servicios, divididos en varios equipos, realizan evaluaciones psicopedagógicas, ofrecen recursos y formación docente, gestionan la acogida lingüística e intercultural y atienden al alumnado con sordera y trastornos graves del lenguaje.
Un comunicado, CCOO, que ha canalizado parte de estas quejas, habla de un total de 65 profesionales afectados. Entre otras cuestiones, los trabajadores y el sindicato dicen que las condiciones de su nuevo hogar “suponen una reducción muy significativa de los espacios de trabajo, una falta evidente de despachos para la atención confidencial de familias y alumnado”, así como dificultades para trabajar en equipo o problemas de accesibilidad.
También alertan de que la distribución de los espacios “podría no garantizar el cumplimiento de la normativa en materia de prevención de riesgos laborales”, un extremo que, sigue CCCO, sería todavía necesario comprobar. En cualquier caso, los trabajadores reclaman un diálogo con las direcciones de los servicios afectados para tratar de encontrar una solución. Una de las propuestas lanzadas es que los trabajadores puedan disponer también de los despachos de la planta baja del CEMFO, en el mismo edificio para mejorar la atención de las familias.
Desplazamientos a centrosEl ayuntamiento explica que tras la cesión del CEMFO, es el Departament quien debe encargarse de distribuir los espacios y, en caso de que requieran más salas, pedirlo. A consultas de este diario, el Govern defiende que, desde que se acordó el traslado, han trabajado para ofrecer unos espacios al personal de los servicios educativos “de acuerdo a la normativa” y que “los han atendido en varias ocasiones”. Además, fuentes del Departament insisten en que el personal no trabaja toda la jornada en la sede, ya que “se desplaza constantemente a los centros”. “En este sentido, los Servicios Territoriales les ofrecen también otros equipamientos/centros para que puedan desarrollar su trabajo”, añaden.
Fuentes de los servicios educativos de L'Hospitalet contactadas por este diario explican que la mudanza se terminó este 15 de julio y que, de momento, no tienen noticia de que se vaya a dar respuesta a sus reclamaciones. Aunque ahora en verano, cuando no hay actividad escolar, la organización en el nuevo equipamiento no supondrá un problema, advierten que sí que lo será cuando el curso arranque en septiembre. Al ser una negociación entre consistorio y Generalitat, explican que hicieron una queja formal al Departament y que este simplemente les recordó la necesidad de movilizarse de urgencia por el cierre sobrevenido de la escuela Sanfeliu y que seguirían trabajando con la posibilidad de encontrar espacios adicionales, pero que no se los podían garantizar.
Sobre los desplazamientos a centros, señalan que están muy agendados e insistenen en que, por ejemplo, ahora tendrán un solo espacio para hacer valoraciones de niños o entrevistas con familias mientras que, en los últimos años, ha sido habitual hacer tres o cuatro de forma simultánea. Además, que ahora implicará que en una sala que comparten hasta nueve personas, uno esté haciendo una videoconferencia, mientras otros tres profesionales se reúnen por otro tema, lo que supondrá complicaciones añadidas para la realización de sus funciones.
El cierre de la escuela Sanfeliu, el detonanteDesde el Govern también recuerdan que el traslado de los servicios educativos de L’Hospitalet era “imprescindible para garantizar el derecho a la educación de todo el alumnado de la escuela Sanfeliu”, una vez la titularidad anunció el cierre de la escuela de forma sobrevenida en abril. En el inmueble de la antigua escuela Joanot Martorell se ubican el centro de recursos pedagógicos y, hasta ahora, los servicios educativos de la ciudad. Estos últimos han sido los que han tenido que moverse para crear la nueva escuela.
Este verano, de hecho, se están llevando a cabo los trabajos para que el nuevo colegio pueda entrar en funcionamiento ya en septiembre de este 2026, coincidiendo con el inicio del curso escolar. Unas actuaciones que, debido a la impresionabilidad del cierre, van a contrarreloj. Con todo, fuentes del Departament d'Educació han aseverado a este diario que las obras para que el nuevo centro se ponga en marcha "estarán terminadas para el inicio de curso".
Docentes del centro y otras fuentes conocedoras de lo ocurrido, explicaron en abril que el motivo del cierre se vinculó a la baja médica del titular y a que el equipamiento que durante 60 años funcionó como escuela, construido en una época con distintos criterios urbanísticos, no cumple con las normativas requeridas para los centros educativos más actuales.
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