Las primeras entradas de uva en los lagares confirman una producción sana y con buena graduación
El sector espera dejar atrás el desplome de la campaña anterior por el mildiu y el calor
El Marco de Jerez entra en vendimia y apunta a una buena cosech
El Marco de Jerez entra en vendimia con un panorama muy distinto al de la última campaña. La cooperativa Las Angustias de Jerez y la Católico-Agrícola, de Chipiona, han sido las primeras en abrir sus lagares esta semana para recibir las primeras partidas de uva y elaborar los pies de cuba.
El presidente del Consejo Regulador del vino de Jerez, César Saldaña, explica que ya hay cinco lagares que han comunicado el inicio de la actividad esta semana, los dos ya en funcionamiento a los que se sumarán de forma escalonada los de las bodegas Fundador y Estévez, así como la cooperativa Covisan de Sanlúcar.
Si el tiempo acompaña, la vendimia se generalizará entre el 10 y el 12 de agosto, si bien Saldaña puntualiza que el arranque es desigual porque “hay viñedos en el interior que están ya con bastante graduación, pero a los de la costa todavía les falta”.
Las primeras entradas confirman lo que el viñedo venía anunciando desde hace semanas. La uva llega sana, con buenas graduaciones y sin el lastre sanitario que marcó la pasada cosecha. En la cooperativa Las Angustias se molturaron el lunes unos 500.000 kilos con una graduación media de 11,7 grados Baumé, por encima del mínimo exigido por la Denominación de Origen, e incluso con partidas que superaron los 12 grados.
El presidente de la cooperativa, José Manuel Amador, explica que los controles realizados en distintas parcelas durante julio ya apuntaban a una maduración óptima en los pagos del interior. La previsión inicial pasa por superar los 12 millones de kilos de uva, equivalentes a unas 17.000 botas de mosto. Serían unas 6.000 más que el año pasado, cuando el mildiu dejó la cosecha bajo mínimos, y entre un 10% y un 15% superior a la producción registrada en 2024. En Las Angustias calculan que la campaña se prolongará hasta el 19 o el 20 de agosto sobre las 1.300 hectáreas de viñedo de sus asociados.
Un camión se dispone a volcar la carga de uva en el lagar de Las Angustias.
/ Manuel Aranda
El Consejo Regulador comparte el optimismo, aunque su estimación inicial apunta a una cosecha similar a la de 2024, si no algo inferior. Su presidente, César Saldaña, evita hacer una cifra cerrada porque aún queda mucho vendimia por delante, aunque da por hecho que la cosecha será “muy superior” a la del año pasado. La campaña anterior terminó con 34,5 millones de kilos y un descenso cercano al 45% respecto a la anterior, una caída provocada por la combinación del mildiu y las dos semanas de calor extremo registradas en pleno verano.
Las parcelas del interior cobran ventaja sobre las zonas de costa, algo por otra parte habitual. El comportamiento es muy “disparejo”, indica Saldaña, quien considera que alcanzar en torno a 60 millones de kilos sería “lo normal” si en agosto, que concentrará el grueso de la campaña, no se reproducen los episodios extremos del año pasado. Aun así insiste en que todavía queda mucha uva por madurar y que sería prematuro dar la cosecha por hecha.
Sobre la graduación, Saldaña detalle que aunque las primeras partidas están entrando en torno a 12 grados Baumé, los niveles suelen estabilizarse conforme la vendimia se extiende por todo el Marco.
Encontrar vendimiadores vuelve a convertirse en uno de los grandes quebraderos de cabeza de la campaña. La vendimia mecanizada sigue ganando terreno en el Marco de Jerez, incluso entre cooperativas, los grandes garantes hasta la fecha de la recogida manual, que también se mantiene en parcelas selectas, aunque contadas, de bodegas. José Manuel Amador explica que algunos viticultores mantienen desde hace años las mismas cuadrillas para asegurarse la campaña, mientras otros tienen que esperar a que queden libres para empezar, aún a riesgo de que la uva se pase de maduración mientras llega el turno. Cada vez son más los productores que optan por las vendimiadoras, tanto las autónomas como las de arrastre que se enganchan al tractor y permiten regular la intensidad para reducir el daño sobre el racimo. “Un vendimiador experimentado recoge entre 800 y 1.000 kilos de uva diarios, pero los que están empezando o no han hecho nunca la vendimia no, y te puedes encontrar con que van dos días a vendimiar y al tercero faltan, o no te aparecen un sábado, y esto cuesta dinero”, asegura Amador.
El viñedo del Marco ha recuperado este año la normalidad. Las lluvias llegaron cuando tenían que llegar y las enfermedades apenas han hecho acto de presencia. El presidente del Consejo recuerda que la diferencia respecto al año pasado no ha sido sólo la cantidad de lluvia, sino cuándo cayó. En esta campaña las precipitaciones se concentraron durante el invierno, mientras que en la anterior llegaron sobre todo entre otoño y primavera. Ese cambio ha permitido una primavera mucho más favorable desde el punto de vista sanitario. “Prácticamente no ha habido mildiu, prácticamente tampoco oídio”, resume, y tampoco se han registrado incidencias relevantes de plagas habituales como la polilla del racimo o la araña amarilla.
Amador, por su parte, resume así el estado del viñedo. “La uva está entrando muy sana y muy bonita, incluso la vendimiada con máquina que sufre más”, y añade que la abundante vegetación ha protegido los racimos, mientras que las noches frescas y el rocío de las últimas semanas han favorecido una maduración pausada.
Remolques esperan para entregar la uva en la cooperativa jerezana.
/ Manuel Aranda
A pesar del buen inicio, nadie pierde de vista el termómetro. La nueva ola de calor y el viento de levante previstos para la segunda mitad de esta semana pueden alterar los planes de los viticutores. Amador recuerda que las temperaturas altas y la sequedad tienen, no obstante, una doble lectura porque aunque se pierden kilos, se gana graduación, por lo que se compensan a efectos de liquidación final en el precio de la uva.
Además, una cosecha demasiado abundante tampoco es una buena noticia en un Marco que todavía conserva una parte, aunque pequeña, de excedentes de la última campaña pese a los estragos del mildiu.
Mientras los viticultores independientes negocian contratos que, según la información recabada por este medio, se están cerrando ligeramente por encima de los 0,80 euros por kilo -el año pasado se movió entre 0,90 y un euro-, las cooperativas afrontan la campaña con menos presión, ya que en su caso comercializan el mosto, con la campaña ya cerrada. Las Angustias, por ejemplo, ha liquidado la campaña anterior a un euro más IVA, lo que supone 1,12 euros por kilo para el bolsillo de sus socios.
Si el verano no vuelve a torcerse, la viña parece dispuesta a cobrarse la revancha del mildiu.
El Consejo Regulador ha puesto en marcha una aplicación que permitirá gestionar digitalmente las entregas de uva, la principal novedad de la vendimia de este año. A través del móvil, los viticultores podrán consultar en tiempo real todas las entregas realizadas, acceder a la información de cada uno de sus viñedos y tramitar las guías sin necesidad de utilizar el formato tradicional en papel. Según César Saldaña, el cambio supone “un salto tecnológico en términos de administración de la vendimia”. En el caso de las cooperativas, donde normalmente toda la producción se entrega en el mismo lagar, el sistema simplifica aún más la gestión de la campaña.