En el recinto alemán los animales de compañía son bienvenidos y entran gratis
Europa-Park, el gigante parque de atracciones de 95 hectáreas situado en Rust (Alemania), no solo ha revalidado su título como mejor parque temático del mundo en 2026 por su innovación —con el estreno de la nueva área de Mónaco y el cautivador Sally's Café—, sino que se mantiene como un oasis para las familias que viajan con perro. En un sector donde la gran mayoría prohíbe la entrada de animales de compañía, este recinto contempla su acceso gratuito.
En la Selva Negra, el perro es considerado un miembro más de la familia, una filosofía que se hace evidente al cruzar los tornos de la entrada principal del parque de atracciones. El personal te da la bienvenida entregándote un Dog Set gratuito que incluye bolsas higiénicas y un mapa específico. “Es fantástico que permitan la entrada de forma totalmente gratuita. Desde el primer momento te cuidan y te ofrecen un set de bienvenida”, afirma Andreas M., de 62 años, para La Vanguardia que ha viajado desde Ulm (Alemania) con Lim, un terrier de 9 años. Esta hospitalidad demuestra que el animal no es un estorbo, sino un invitado al cual cuidar.
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Adentrarse en un parque de atracciones supone un cúmulo de estímulos para el animal. Por ello, conviene trazar una ruta y evitar zonas ruidosas como las plazas de Francia o Islandia. Como contrapunto, el Bosque de los cuentos de los hermanos Grimm o el área de Austria ofrecen entornos ajardinados, sombras y suelos de tierra, mucho menos agresivos para sus sensibles almohadillas que el asfalto caliente.
El calor es, precisamente, el gran enemigo de estos viajes. Para combatir el calor estival, el recinto cuenta con 15 Hundetankstellen (estaciones de repostaje de agua) con tomas a una altura ergonómica. “Como decidimos venir a finales de julio, nos preocupaba el sofoco del verano, pero el parque está preparadísimo con fuentes de agua fresca repartidas por las áreas para que se refresquen”, relata Karin (31, Bonn), junto a Milch, su perra mestiza de dos años.
Aun así, hay margen de mejora. Tess (28, Eindhoven), que visita el parque con su perra mestiza de dos años, destaca las zonas de sombra “que cubren buena parte de los caminos”, pero señala la carencia de espacios para los perros. “Echamos mucho en falta un recinto vallado en el interior. Estaría genial tener un pipi-can o área segura para soltarlos un rato. Ahora mismo, si necesita correr, te ves obligada a salir a las zonas verdes de los aparcamientos”, apunta.

En este sentido, a la hora de planificar la visita, hay que tener en cuenta que el recinto tampoco dispone de una guardería canina propia dentro de sus instalaciones. “Venimos dos o tres veces al año. Es un parque que está muy bien pensado, no solo para ir en familia, sino también con tu mascota [...] Sin embargo, echamos en falta que no exista una guardería propia dentro de las instalaciones y, si en alguna ocasión lo necesitas, te ves obligado a recurrir a soluciones externas, lo cual resulta menos práctico y caro», señala Steffan (54, Zúrich) junto a Matter, su perro pastor alemán de 6 años.

Precisamente ante esta ausencia de un espacio donde dejar al animal, y una vez trazada la ruta sobre el mapa, es inevitable plantearse la siguiente pregunta: ¿qué hacemos con el perro cuando queremos subir a las atracciones? Por motivos evidentes de seguridad, los animales tienen prohibido el acceso a atracciones mecánicas. Sin embargo, lejos de suponer un impedimento, el parque cuenta con un as en la manga que transforma este obstáculo en un entretenido ejercicio de trabajo en equipo gracias al sistema Baby-Switch.
Aunque esta opción fue concebida originalmente para familias con bebés, el personal permite utilizar exactamente la misma lógica para turnarse en el cuidado del peludo de cuatro patas. Así, un miembro de la familia espera cómodamente en una zona exterior con sombra y el resto accede a la atracción; al terminar, se realiza el relevo y la persona que esperaba accede sin tener que ponerse en la cola. “Lo que más nos sorprendió fue la facilidad para subir a las montañas rusas. Utilizamos el sistema de intercambio en las atracciones, de modo que uno de nosotros esperaba fuera en la sombra con la perra y luego nos turnábamos para subir sin tener que volver a hacer toda la cola”, corrobora Jean Paul F. (45, Nancy), que visitó el parque con su perra golden retriever de 4 años.

Por otro lado, explorar las amplias áreas temáticas implica recorrer distancias considerables, lo que puede resultar agotador para el animal, especialmente por el calor que irradia el asfalto durante las horas centrales del día. Para cuidar sus almohadillas y darles un respiro, el parque ofrece la posibilidad de que los perros accedan a los sistemas de transporte interno, como el Tren Panorámico, el Monorraíl o el EP Express, siempre y cuando permanezcan en el suelo junto a sus dueños sin ocupar los asientos. “Como nuestro perro ya tiene cierta edad, valoramos muchísimo que pueda acompañarnos a bordo del tren panorámico y el monorraíl; así evitamos que camine tanto sobre el asfalto”, destaca Andreas M. (62, Ulm), que estuvo acompañado por su terrier de 9 años.
En cuanto a la hora de reponer fuerzas, hay que tener en cuenta que, por estrictas normativas de sanidad e higiene alimentaria, los perros tienen prohibido el acceso al interior de los comedores. Sin embargo, algunos de los visitantes buscan rincones de pícnic sumamente agradables y tranquilos junto a sus mascotas, como los jardines de los Hermanos Grimm o del Castillo Balthasar o del lago Imperial. Otros prefieren la comodidad de una silla para emplatarse en una terraza de los 15 restaurantes repartidos por el parque, donde los animales sí son bienvenidos.

Visitar el mejor parque temático del mundo con tu perro es, ante todo, un ejercicio de empatía y trabajo en equipo. Respetando sus tiempos y aprovechando las facilidades que brinda el recinto en la Selva Negra, la mascota deja de ser un impedimento organizativo para convertirse en un compañero de aventuras. Ya que la diversión familiar no tiene por qué exigir que dejemos atrás a nuestro mejor amigo.

Redactor y uno de los portadistas.Colegiado por el Col·legi de Periodistes de Catalunya.