La mascotas que realizaron una prueba con su dueño presente mostraron menos conductas relacionadas con la frustración y el estrés
Los perros pueden expresar el miedo o el estrés de formas muy diferentes. El Consell de Col·legis Veterinaris de Catalunya estima que entre el 25% y el 50% de perros y gatos presenta algún grado de miedo ante ruidos intensos, con reacciones que pueden ir desde temblores y vocalizaciones hasta intentar esconderse o escapar. Ante estas situaciones, la compañía de una persona conocida puede ayudar a reducir algunas respuestas de estrés. Pero, ¿puede ocurrir algo parecido cuando un perro simplemente se frustra porque no consigue lo que esperaba?
Un nuevo estudio publicado en Behavioural Processes ha analizado precisamente esta cuestión. Investigadores de la Universidad Salesiana Argentina, la Universidad de Buenos Aires y el CONICET estudiaron si la presencia del dueño podía reducir la frustración de los perros cuando se enfrentaban a un problema y dejaban de recibir una recompensa esperada. Los resultados muestran que los animales acompañados presentaban menos comportamientos asociados a la frustración y el estrés.

Para comprobarlo, los investigadores realizaron un experimento con 30 perros. Los animales se enfrentaban a un aparato del que tenían que extraer unos huesos de plástico para conseguir la comida situada debajo. La prueba se dividió en varias fases: primero aprendían a resolver el mecanismo y obtenían alimento, pero posteriormente la recompensa dejaba de estar disponible. De esta manera, los investigadores podían observar cómo reaccionaban cuando aquello que esperaban conseguir ya no aparecía.
Los perros fueron divididos en dos grupos: 15 realizaron la prueba con su dueño presente y otros 15 sin él. Al comparar su comportamiento, los investigadores observaron que aquellos que tenían cerca a su dueño mostraban un menor nivel de conductas relacionadas con la frustración y el estrés.
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Detrás de este efecto se encuentra un fenómeno conocido como “amortiguamiento social”, que hace referencia a cómo la presencia de alguien conocido puede reducir la respuesta de estrés ante determinadas situaciones. En este caso, el experimento muestra que este efecto también puede aparecer cuando el origen de la frustración no está en la interacción con una persona, sino en un problema que el propio perro intenta resolver.
Más tranquilos, pero no mejores resolviendo el problemaLa presencia del dueño, sin embargo, no modificó los resultados relacionados con la resolución de la tarea. Es decir, los perros acompañados mostraban menos señales de frustración, pero no eran mejores solucionando el problema. Los investigadores plantean que esto podría deberse a que los perros eran capaces de resolver la tarea por sí mismos.

El resultado permite diferenciar así entre ayudar al perro a solucionar una dificultad y acompañarlo mientras se enfrenta a ella. Tener al dueño cerca no hizo que encontrara antes la solución, pero sí redujo algunas de las respuestas negativas cuando la recompensa que esperaba dejó de aparecer. Una muestra de cómo el vínculo con una persona conocida puede influir también en la manera en la que los perros afrontan una situación frustrante.