Cuando parecía que su propuesta se asentaba en la experimentación electrónica, publica Roïsos, un ejercicio de sinceridad en clave de pop acústico. ¿Qué papel le concede usted a la sorpresa?
Cuando parecía que su propuesta se asentaba en la experimentación electrónica, publica Roïsos, un ejercicio de sinceridad en clave de pop acústico. ¿Qué papel le concede usted a la sorpresa?
Más que en la sorpresa pienso en hacer cosas diferentes, en no repetirme, en buscar cosas nuevas. El sonido de mi carrera en solitario está muy marcado por la electrónica y de golpe me encontré en Felanitx, en una sala grande, con una buena batería que me montó Toni Toledo. Así que decidí experimentar con la microfonía, con los amplificadores, y eso me llevó a hacer un disco completamente acústico, sin ningún sintetizador.
¿Cuál fue la chispa que encendió este proyecto?
El título del disco, Roïsos, explica muy bien cómo está hecho. Roïsos son como las sobras, lo que vas guardando, como los restos de un tumbet que decides conservar en un túper. El disco está hecho a partir de roïsos musicales, de apuntes de audio de mi teléfono móvil. Es decir, yo cuando estoy en mi casa y me pongo a tocar la guitarra, si me sale algo que me gusta, lo grabo en el teléfono, para que no se me olvide. Un día se me ocurrió volcar todos estos archivos, 200 en total, en el ordenador, y me dije: ostras, porque no haces un disco con esto. Muchas veces lo que me pasa es que le doy prioridad a la letra y la música después me queda como más sencilla. Entonces, para complicarme la vida a nivel musical, he de hacer discos instrumentales. Así que decidí coger estas músicas, que ya estaban trabajadas, escritas a partir de la guitarra. Cogí las 50 que más me gustaban y empecé a escribir sobre lo que me sugerían aquellas músicas. Ha sido un método muy diferente a lo que he hecho siempre, y por eso este disco es tan distinto de los otros.
¿Qué tiempo tienen estos apuntes sonors que grababa en su móvil?
Dos o tres años. Me encontré algunos apuntes de Un minut estroboscòpica, así que hay descartes que podrían haber formado parte de lo que es Antònia Font.
¿Le gusta el término “descartes”?
Cuando descartas algo es porque no te gusta. Pero no solo lo descartas porque no te guste, quizá también porque no te sirve, porque no eres capaz de ponerle una música, o porque piensas que no estás siendo honesto. Yo siempre he sido partidario de que la creación fluya. Nunca he forzado: “quiero una canción que hable de esto”, “quiero emplear esta música”, “quiero tal…” Por eso me dije: “tío, haz un esfuerzo”. Tenía que meterle letra a todo este material. La música ya tiene un valor, y si eres capaz de meterle una letra, pues ya tendrá dos valores: la música y la letra. Y no es que mis músicas no tengan un valor, pero yo qué sé, Surfistes en càmera lenta son dos acordes. Siempre escribo pensando mucho en el mensaje, en la letra, y no tanto en la parte más musical. Y claro, son apuntes de guitarra, y eso ha llevado a que no haya sintetizadores, porque ya sonaba bien. No necesitaba adornar, digamos. Por eso suena crudo. Con una guitarra, un bajo y una batería ya tenía todo mucho sentido. “Pues no le des más vueltas”, pensé.
¿Una canción inacabada es como un puzle no resuelto?
Sí, hacer una canción es montar un puzle. Todo tiene que cuadrar: la estructura, la armonía, la melodía, la tesitura, la voz, la letra, la rítmica… Y una canción no acabada es, obviamente, un puzle no resuelto (risas).

El músico Joan Miquel Oliver, en una imagen promocional / Pere Joan Oliver Orell
¿Suele leer las críticas de sus discos?
No, hace muchos años que no las leo. He compartido la crítica de ‘Rockdelux’ de mi último disco, en mi Instagram, para que la gente la pueda leer, pero yo no la he leído. No me interesa.
Le aclaro que no he leído ni una sola palabra mala de este trabajo.
Pues estoy muy contento. Pero no me gusta leerlas porque si es una buena crítica dices, “guau”, te implicas en esa crítica, pero si crees la buena también tienes que creerte la mala crítica.
Lo que sí le habrán llegado son las reacciones de su público, porque ya ha estrenado el disco en directo. La semana pasada, en concreto, lo hizo en Andratx y Campanet.
El disco ha gustado mucho. Normalmente a la gente le gusta que despaches el disco nuevo rápido y que pases a Hansel i Gretel, Final feliç y Marcianet de Mart. Pues no. Aquí he visto que Gent que mola un munt y Oxitocina son canciones que el público ha celebrado. Yo lo noté enseguida cuando publicamos el primer single, Oxitocina, empecé a recibir wasaps de gente que en los últimos cuatro discos no me había dicho nada, o gente que hacía diez años con la que no hablaba. Y de repente: ¡patapam!, te dicen que esa canción les ha encantado.
¿Cómo anda Joan Miquel Oliver de niveles de oxitocina?
La oxitocina es un neurotransmisor y como tal hace funcionar el cerebro. En la depresión juega un papel importante, por ejemplo. Con un enamoramiento tienes una subida de oxitocina, también. Pero a la vez la oxitocina también es una droga, y todo lo que sube, baja. Es como tomarse un cafetet, te pega un subidón pero después tienes que tomarte otro, porque si no no lo remontas. Ordenar y limpiar la cocina también te produce un subidón de oxitocina. Al final, los sentimientos de euforia, felicidad y bienestar son reacciones químicas. Si conoces cómo funciona tu cerebro, en lugar de dejarte llevar en plan romántico a la vida atormentada, podrás tener una vida más feliz.
¿A usted la música le reduce el estrés, la ansiedad que puede provocar vivir en un mundo como el nuestro?
Totalmente. Ya lo escribí hace muchos años: para mí, la música “m’allibera des meu ego… Lego”. La música, con concentración, te libera de ti mismo. Esta inmersión es un espacio, un tiempo en el que eres feliz.
Pues menos mal que le reporta felicidad, porque en Ja t’adorms, la canción que abre el disco, habla de un “mundo que está en la noche y es oscuro”.
Bueno, ahí están Netanyahu, Trump y todos esos, y hay que ser conscientes de que todo esto está ahí y hemos de hacer lo posible para posicionarnos. Pero al final, como dice la canción, “vaig a damunt un món esmicolat, camín lleuger, distret i relaxat”. En el sentido de decir: vale, no me quiero tirar por la ventana. La actitud derrotista tampoco ayuda a nadie. La única manera de ayudar es estando atentos y activos, opinando y procurando que la situación cambie. ¡Un poco de cabeza fría! Tenemos que contribuir a lograr un mundo mejor de un modo práctico. Uno no se puede autodestruir por los desastres que pasan en el mundo.
“Turistes enemics”, canta en Avui t’enyor. ¿Hay turistas amigos y otros enemigos?
Sí, claro, pero los turistas amigos no sé dónde están (risas). El turismo es una plaga que ha destruido nuestra sociedad y despersonalizado completamente Palma, por ejemplo. De la ciudad de Palma ya no queda nada. Palma se ha convertido en un PortAventura, y eso da mucha pena. Y luego está el maltrato al que han sido sometidos los residentes, culpa del turismo, del capitalismo salvaje, que hace que todos sean víctimas y quieran sacar el máximo provecho de su terraza, porque el alquiler está carísimo y la competencia es feroz. Vivimos en un puto estrés que flipas.
¿Por eso se marchó de Palma para instalarse en Felanitx?
Sí, y Felanitx acabará igual, pero bueno... De momento por lo menos puedo disfrutar de la familiaridad. A 30 metros de mi casa lo puedo hacer todo. A dos minutos de mi casa hay cuatro ferreterías.

Portada de 'Roïsos', obra de Jaume Roig / 82
¿Participará en la manifestación del 26 de julio contra el turismo de masas?
Procuraré estar, sí.
¿Qué le enseñó alguien como Toni Artigues, a quien cita en Carrer Morey?
Muchas cosas. Compartimos mucha poesía. Desde el primer disco de Antònia Font, él siempre me defendió. Siempre opinó muy constructivamente sobre todos los discos y libros que he publicado, y es un gran maestro que cuando lo perdimos quedó un vacío insustituible. Para mí fue un ejemplo de vida positiva, un gran amigo y una persona absolutamente admirable.
| # | Наименование новости | Тональность | Информативность | Дата публикации |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Raíz murciana en clave sinfónica: Juan José Robles y la Symphonia Deitania en Bullas | 5 | 7 | 28-06-2026 |
| 2 | La poesía encuentra su música con 'Debon canta Suau' | 7 | 7 | 14-07-2026 |
| 3 | El verano más ambicioso de Roquetas contará con Malú, Omar Montes y Shinova entre sus más de 100 propuestas | 5 | 7 | 24-06-2026 |
| 4 | A Roig Viu la cocina que abraza el origen y la calma | 7 | 8 | 18-06-2026 |
| 5 | La vanguardia cultural llega a Roquetas con el revolucionario espectáculo multisensorial 'Luz y Verso' | 7 | 8 | 01-06-2026 |
| 6 | Las paellas «en pilotes» de la Visteta | 5 | 7 | 27-06-2026 |
| 7 | Pol Rodríguez: «'Ravalear' es una fantasía hiperrealista que nace de mi sed de venganza» | 0 | 5 | 26-05-2026 |
| 8 | Corxeres d’estiu (V) | 2 | 6 | 15-07-2026 |
| 9 | La sala CatsMusics de Santa Maria del Camí se abre a las jams dedicadas a los niños | 3 | 6 | 14-07-2026 |
| 10 | באלבום החדש של "הרולינג סטונס", מה שחסר זה דיוקנו של מיק ג'אגר כאיש זקן | -3 | 6 | 14-07-2026 |