Un experimento muestra que los perros aumentan el parpadeo al ver a humanos hacerlo, especialmente cuando miran a sus propios dueños
Parpadear parece uno de esos movimientos demasiado automáticos como para contener información. Sirve, ante todo, para mantener el ojo húmedo, retirar pequeñas partículas y proteger su superficie. Sin embargo, en los perros podría cumplir además una función mucho más sutil cuando están frente a otro individuo.
Un experimento realizado por investigadores de la Universidad de Parma encontró que los perros parpadeaban más cuando veían a humanos que también parpadeaban y que la identidad de esa persona importaba: la respuesta era mayor ante sus propietarios que ante desconocidos. Los resultados, publicados en Royal Society Open Science, apuntan a que el movimiento de los párpados puede formar parte del repertorio social canino.
Los investigadores aislaron un gesto que hacemos constantementeEstudios anteriores ya habían observado que los perros modifican el parpadeo durante algunas interacciones sociales. El problema era separar ese pequeño movimiento de todo lo demás que ocurre cuando una persona y un perro están frente a frente: hablamos, cambiamos la expresión de la cara, movemos el cuerpo y alteramos nuestra mirada.

Para reducir ese ruido, los investigadores trabajaron con 35 perros y utilizaron vídeos.
Cada animal vio imágenes de tres personas: su propietario, un hombre desconocido y una mujer desconocida. Había dos condiciones. En una, las personas parpadeaban una vez cada tres segundos. En la otra mantenían la mirada sin parpadear. Los vídeos duraban 40 segundos y la actividad facial de los perros se analizó posteriormente fotograma a fotograma.
El resultado fue consistente: los animales mostraron una frecuencia de parpadeo superior ante los vídeos en los que las personas movían los párpados que ante aquellos en los que mantenían los ojos abiertos.
La relación con la persona también cambió la respuestaNo todos los rostros provocaron exactamente el mismo comportamiento.
En términos generales, los perros parpadearon con mayor frecuencia cuando observaban a sus propietarios que cuando miraban a personas desconocidas. Dentro de la condición con parpadeo, la tasa fue especialmente alta frente a propietarias mujeres en comparación con humanos desconocidos.
Eso encaja con la posibilidad de que el perro no esté reaccionando únicamente al movimiento visual de unos párpados, sino también al significado social de la persona que tiene delante.
Los autores plantean que la familiaridad podría modular este comportamiento, algo coherente con la enorme importancia que tiene la atención hacia las personas conocidas en la vida cotidiana de un perro.
Pero el experimento no permite saber qué “significa” exactamente un parpadeo.
No significa que tu perro esté copiando cada parpadeoAquí está uno de los matices más importantes del trabajo. Si los perros estuvieran imitando directamente el gesto humano, cabría esperar que parpadearan inmediatamente después de ver parpadear a la persona. Los científicos buscaron precisamente esa sincronización y analizaron si el perro cerraba los ojos en los 1,5 segundos posteriores a cada parpadeo humano.

No encontraron una relación significativa. Es decir, los perros aumentaban globalmente su frecuencia de parpadeo ante una persona que parpadeaba, pero no reproducían cada movimiento justo después de observarlo.
Por eso, los investigadores hablan de distintas explicaciones posibles: podría reflejar una mayor atención, algún tipo de mimetismo automático más general o un mecanismo relacionado con la interacción social. Todavía no es posible distinguirlas.
Un pequeño gesto que podría decir mucho sobre la comunicación caninaEl hallazgo resulta interesante porque la comunicación de los perros no depende únicamente de señales evidentes como ladrar, mover la cola o cambiar la posición de las orejas. Parte de su interacción con humanos y otros perros podría estar formada por movimientos faciales mucho más discretos.
Eso no significa que un perro que parpadea esté diciendo “te quiero”, mostrando necesariamente tranquilidad o enviando un mensaje concreto. El estudio tampoco demuestra que los perros entiendan conscientemente el parpadeo humano.
Además, la muestra fue pequeña y los animales observaron vídeos, no interacciones reales, por lo que será necesario comprobar si el mismo patrón aparece de forma espontánea en casa y qué papel desempeña en encuentros cara a cara.
Por ahora, la conclusión es más sencilla: ese gesto casi invisible que haces continuamente mientras miras a tu perro puede modificar la manera en que él mismo parpadea. Y algo tan cotidiano como cerrar los ojos durante una fracción de segundo podría formar parte de una conversación no verbal que todavía estamos empezando a entender.