Una taquilla de 26 millones de dólares en el T-Mobile Arena para disfrutar de dos minutos y un segundo de los cuatro luchadores más destacados de la cartelera. Este es el tremendo balance que deja el UFC 329 de Las Vegas, que terminó con un naufragio absoluto de Conor McGregor en su regreso tras cinco años alejado del octágono. No fue culpa del irlandés, víctima de una grave lesión de rodilla nada más lanzar su primera patada sobre Max Holloway en el combate. Cosas del deporte, y más después de su larga y sinuosa travesía por el desierto, cuando tiene ya 37 años.
Una taquilla de 26 millones de dólares en el T-Mobile Arena para disfrutar de dos minutos y un segundo de los cuatro luchadores más destacados de la cartelera. Este es el tremendo balance que deja el UFC 329 de Las Vegas, que terminó con un naufragio absoluto de Conor McGregor en su regreso tras cinco años alejado del octágono. No fue culpa del irlandés, víctima de una grave lesión de rodilla nada más lanzar su primera patada sobre Max Holloway en el combate. Cosas del deporte, y más después de su larga y sinuosa travesía por el desierto, cuando tiene ya 37 años.
Eso no quita que esos 121 segundos que amasaron ambos eventos estelares de la velada, el McGregor vs Holloway y el Pimblett vs Saint-Denis, se convirtieran en el evento numerado más corto de la historia de la UFC en sus tres décadas como promotora. El registro es también el segundo más fugaz de todas sus veladas, incluidas las Fight Night de menor relevancia.
El increíble dato, aportado por Michael Carroll en sus redes sociales, arroja luz sobre la extraña concatenación de eventos el sábado por la noche en la capital de las luces y el vicio. El récord absoluto databa de 2019 durante un Fight Night en Sacramento encabezado por Germaine de Randamie y Aspen Ladd respaldado por Urijah Faber y Ricky Simón. Esa dupla de combates estelares duró 62 segundos, menos de los 69 que tardó el árbitro este fin de semana en poner punto final al esperado retorno de McGregor.
Cabe destacar que el mérito no solo fue de la inoportuna lesión del mito irlandés de las MMA, sino también del británico Paddy Pimblett, capaz de someter al francés Benoit Saint Denis en 52 segundos, la segunda sumisión por d'Arce choke más rápida de la historia dentro de la UFC. Y un último dato relevante en lo que respecta a la cartelera, y que reivindica el espectáculo vivido en el pabellón de Las Vegas: el UFC 329 empató el tope moderno de finalizaciones (11) que ya se habían registrado en otros cuatro eventos, con el récord absoluto de 15 inalcanzable desde la prehistoria de la disciplina, registrado en 1994 en el UFC 2.
Hubo espectáculo, sin duda, pero no el que todo los aficionados anhelaban desde hacía mucho tiempo. McGregor ya ha dicho que volverá a intentarlo, y probablemente las expectativas vuelvan a situarse por las nubes, con el peligro que eso siempre supone en cualquier sitio y ambito.