Max Holloway quería ganar, pero jamás de esta manera. La lesión de Conor McGregor en el primer instante de su esperado retorno a la competición convirtió en una auténtica decepción y pesadilla la velada de todos los récords en Las Vegas. El combate estelar finalizó en 69 segundos, pero ya en el primero se entendió que el icono irlandés de 37 años se había roto y no iba a poder oponer resistencia a la propuesta del portento hawaiano de 34 años. El final anticlimático afectó a todo el mundo: afición, luchadores, comentaristas y ejecutivos de la promotora reina de las MMA mundiales, a sabiendas de que el gran show quedó en nada.