Conor McGregor no sufrió una lesión previa a su pelea en el UFC 329. El irlandés protagonizó la pasada madrugada del sábado al domingo uno de los regresos más decepcionantes de la historia tras sufrir una lesión en su rodilla en los primeros tres segundos de su combate ante Max Holloway. El percance alcanzó tal gravedad que el árbitro tuvo que decretar el final de la contienda un minuto después de dicha acción, un gesto que propició el triunfo para Blessed sobre el octágono de Las Vegas.