Conor McGregor cayó con estrepito y tardó apenas un par de horas en reaccionar a su nueva y grave lesión sobre el octágono tras resistir apenas una patada voladora y 69 segundos totales sobre el octágono del UFC 329 en Las Vegas contra Max Holloway. El icono irlandés de las MMA, que venía de cinco años en el dique seco, apuntó en su primer mensaje que se fastidió una junta de su rodilla utilizando términos más propios de un mecánico de coches, y luego aseguró sentirse en un lugar oscuro, algo parecido al infierno en vida.
Conor McGregor cayó con estrepito y tardó apenas un par de horas en reaccionar a su nueva y grave lesión sobre el octágono tras resistir apenas una patada voladora y 69 segundos totales sobre el octágono del UFC 329 en Las Vegas contra Max Holloway. El icono irlandés de las MMA, que venía de cinco años en el dique seco, apuntó en su primer mensaje que se fastidió una junta de su rodilla utilizando términos más propios de un mecánico de coches, y luego aseguró sentirse en un lugar oscuro, algo parecido al infierno en vida.
"Mi junta de culata se ha ido. Destrozada. No tenía ninguna lesión o lesiones al acudir al combate. Estaba dando patadas de suelo y voladoras, durante todo el campamento y también entre bambalinas antes de la pelea. Esto ha venido de la nada. Aquí está más que oscuro. Solo puedo describirlo como el infierno", escribió en su cuenta personal de X el irlandés de 37 años.
La referencia mecánica de McGregor es probablemente un reflejo de su estado mental tras el duro KO técnico después de una larga preparación y un último lustro plagado de reveses personales y profesionales, una caída libre que se prolonga desde que se proclamó doble campeón simultáneo de la promotora estadounidense hace poco más de una década.
Después de que el protagonista no aclarara nada sobre su lesión en la rodilla derecha, la teoría más firme indica que su ligamento cruzado anterior dijo basta en la primera patada voladora que intentó nada más arrancar su combate de regreso. Eso piensan desde la UFC tal y como informó su CEO Dana White, pero faltará ver el parte médico oficial que suele producirse días después de las veladas.
El mazazo dejó helado al público del T-Mobile Arena de Las Vegas, lleno a rebosar con más de 20.000 almas en una noche que batió el récord de taquilla de la UFC con 26 millones de dólares de ingresos por la venta de entradas. El final, sin duda, fue anticlimático.